SALUD MENTAL

La investigación del TOC debe centrarse más en los pacientes mismos

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

En un nuevo artículo publicado en la revista Clinical Psychology Review, los investigadores afirman que la investigación científica sobre el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se ha alejado más y más de la gente a la que se supone que ayudan estos estudios: los pacientes con TOC y los terapeutas que los tratan.

Por un lado, la ciencia cognitiva ha sido extremadamente beneficiosa para mejorar nuestra comprensión de los trastornos de salud mental. El estudio interdisciplinario de la mente y sus procesos abarca elementos de psicología, filosofía, inteligencia artificial, neurociencia y otros temas. El campo está lleno de áreas de exploración para investigadores, y ha contribuido enormemente al estudio de trastornos debilitantes como el TOC.

Pero para aquellos que viven con TOC, la investigación sobre su condición no es un concepto abstracto, que tiene profundas implicaciones en la vida real.

Adam Radomsky, profesor en el departamento de psicología y catedrático de investigación de la Universidad de Concordia, se preocupa de que, a pesar de todos sus estudios fascinantes, la ciencia cognitiva se está alejando cada vez más de los pacientes con TOC y sus terapeutas.

Radomsky y dos de sus antiguos estudiantes de doctorado, Allison Ouimet y Andrea Ashbaugh, ambos ahora profesores asociados en la Universidad de Ottawa, revisaron la investigación reciente del TOC y encontraron que, por interesante que fuera, no se traducía necesariamente en beneficios reales para el tratamiento.

Como lo explica Radomsky, hay dos síntomas distintivos del TOC.

“Las obsesiones son horribles con pensamientos intrusivos que las personas tienen una y otra vez en sus mentes”, comenta Radomsky. “Las compulsiones son cosas que la gente hace una y otra vez, como verificar que has completado una tarea o lavar y limpiar algo”.

Una creencia común entre los investigadores sugiere que la memoria tiene algo que ver con el comportamiento del TOC. “La gente no está segura de si algo está seguro, limpio o cerrado”, dice Radomsky. Una vieja teoría era que el problema puede haber sido de naturaleza cognitiva, o quizás neurológica.

A lo largo de los años, los investigadores han realizado innumerables estudios sobre personas con este trastorno. Sin embargo, después de revisar la literatura, Radomsky añade que los resultados generales son equívocos.

“La investigación en la memoria, los déficits neurobiológicos y de atención probablemente no han ayudado a los terapeutas o clínicos y probablemente no han mejorado la terapia “, dice Radomsky.

Sin embargo, la investigación resultó beneficiosa en otra área, la de las creencias del individuo en su propio funcionamiento cognitivo.

“No es que las personas con TOC tengan un déficit de memoria. Es que creen que tienen un déficit de memoria. El problema no es su capacidad para prestar atención, es que no creen que puedan enfocarse “, comenta Radomsky. “En la clínica, podemos trabajar con lo que la gente cree”.

Como investigador académico y psicólogo practicante, Radomsky dice que espera que su revisión sea de ayuda para los colegas dentro y fuera del laboratorio.

“Creemos que la revisión ayudará a los terapeutas a centrarse en las áreas que serán de utilidad, y esperamos que ayude a los científicos cognitivos a analizar los dominios que podrían ser útiles para los clínicos”, dice Radomsky.

A Radomsky le gustaría ver que los científicos cognitivos y los profesionales trabajen en estrecha colaboración con el objetivo de brindar un mejor tratamiento a las personas que viven con el TOC.

“Aprendemos mucho de la ciencia que los investigadores están haciendo, pero también aprendemos mucho de clientes y pacientes”, comenta Radomsky.

“De hecho, de alguna manera, los pacientes son los mejores instructores porque viven con estos problemas. Sospecho que vamos a seguir cada vez más su liderazgo, porque cuando expresan una preocupación particular o dudan de sí mismos, a menudo esas son las mejores ideas para llevar al laboratorio “.

Fuente: Universidad Concordia

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