Cuando pedir un aumento de sueldo tiene consecuencias

Cuando pedir un aumento de sueldo tiene consecuencias

Un reciente estudio publicado en PNAS revela que las personas de clase social baja enfrentan una doble dificultad en el mundo laboral: suelen negociar menos sus salarios, ascensos y beneficios, pero cuando deciden hacerlo pueden recibir una reacción social más negativa que las personas de clase alta.

La investigación analizó cinco estudios con miles de participantes. Los resultados muestran que las personas de entornos socioeconómicos más bajos tienden a sentirse con menor poder para influir en los resultados y tienen mayor preocupación por las posibles represalias sociales al pedir mejores condiciones. Esta menor disposición a negociar puede tener consecuencias económicas importantes a lo largo de la carrera profesional.

Por ejemplo, uno de los estudios encontró que quienes no negociaban su salario inicial recibían, en promedio, ingresos más bajos. Otro mostró que pedir un ascenso puede marcar una gran diferencia: cerca del 95 % de quienes lo solicitaron lo consiguieron, frente al 48 % de quienes no lo hicieron.

Sin embargo, el problema no consiste únicamente en atreverse a pedir. En un experimento con profesionales de recursos humanos, un candidato identificado con características asociadas a una clase social baja fue evaluado como menos cooperativo cuando negociaba un aumento salarial, y esta reacción fue más intensa que la recibida por un candidato de clase alta que realizaba exactamente la misma acción.

Los investigadores consideran que esta situación puede contribuir a mantener el llamado “techo de clase”: una barrera que dificulta el progreso profesional y económico de personas provenientes de entornos menos favorecidos, incluso cuando cuentan con capacidades y preparación similares.

El estudio también plantea que la solución no debe recaer únicamente en enseñar a las personas a negociar con mayor firmeza. Las organizaciones pueden contribuir creando reglas más claras y transparentes sobre salarios, ascensos y oportunidades de negociación, además de revisar si existen sesgos en los procesos de contratación y promoción.

En conclusión, pedir mejores condiciones laborales puede ser más difícil y costoso socialmente para algunas personas que para otras. Reducir esta desigualdad requiere no solo fortalecer las habilidades individuales, sino también construir entornos laborales donde negociar sea una posibilidad legítima y equitativa para todos.

Referencias:           

Título: The social-class gap in negotiation: Lower-class individuals negotiate less and face more backlash.

Autores: Ying Lin, Jackson G. Lu y Michele J. Gelfand .

Publicado en: PNAS.

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