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Los beneficios de aprender inglés para la comunidad científica

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Curación de Contenido por Gloria Remírez

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El inglés se ha convertido en un idioma universal, todos los gremios lo utilizan para comunicarse de manera sencilla y por supuesto que la comunidad científica no es la excepción. El manejo correcto del idioma ha permitido que los investigadores de todas partes del mundo puedan compartir ideas y opiniones, pero también que puedan debatir y refutar.

No es para menos, entre 2005 y 2010 se registraron más de siete millones de artículos científicos publicados y el 97% de ellos fue escrito en inglés, seguido del alemán con un porcentaje apenas por debajo del 1%, mientras que el español fue el quinto lugar de los idiomas utilizados con el 0.24%, todos estos datos recopilados en la obra El español, lengua de comunicación científica, publicada en el 2014.

Los números son claros en torno a la importancia del inglés en el mundo. Tan solo en el 2019 se registró un total de mil 500 millones de personas hablantes de inglés, de los cuales 375 millones son nativos.

La segunda lengua más hablada es el chino con mil 100 millones de hablantes, pero en comparación con los angloparlantes, son pocas las personas no nativas que lo utilizan en su vida, 982 millones de personas en el mundo hablan chino de nacimiento.

El español es uno de los idiomas hablados en más países del mundo, mas los hispanoparlantes apenas alcanzan los 420 millones y 330 millones son nativos.

Tabla de idiomas más hablados

Idioma

Hablantes en el mundo

Hablantes nativos

Inglés

Mil 500 millones

375 millones

Chino

Mil 100 millones

982 millones

Hindi

650 millones

460 millones

Español

420 millones

330 millones

Los beneficios de aprender inglés o cualquier otro idioma no solamente se limitan a la comunicación con otras personas, sino a una serie de situaciones positivas para las personas, incluso a niveles físicos y psicológicos.

La agilidad mental es uno de los beneficios principales del estudio de un idioma, sobre todo al llegar a la edad adulta, donde se encuentra una mejor capacidad cognitiva en las personas que conocen al menos un par de idiomas.

Aunado a esto, existe la gran probabilidad de que las personas con un segundo idioma tomen una decisión mejor pensada y menos emocional ante algún problema.

Si bien hoy el inglés es la lengua principal para casi cualquier cosa en el mundo, al menos en el caso de la comunidad científica no siempre fue así. En el pasado, específicamente en el siglo XX, dominaba el alemán, el francés y el inglés casi a partes iguales, aunque poco a poco fue llegando hasta tener una lengua universal.

En una entrevista para la BBC, el divulgador científico Philip Ball relató que en 1990 nadie hubiera esperado el crecimiento exponencial del idioma inglés para la comunidad científica, muchos hubieran creído incluso que el idioma único sería el alemán.

De acuerdo con Ball, incluso el manejo del idioma llegó a tener una importancia vital para la ciencia y ha truncado a muchos científicos con poca facilidad para aprender la lengua.

“A medida que avanzan en su campo, el inglés se vuelve más importante: lo necesitan para entender textos avanzados, para conferencias. Y, en cierto momento, alguien que puede ser muy talentoso en el ámbito de la ciencia, llega a abandonar la carrera porque tiene dificultades para aprender un nuevo idioma”, dijo en la entrevista.

Por fortuna para la comunidad científica y la población en general, hoy en día no es necesario estar presentes en un salón para aprender inglés, existen cursos en línea que permiten administrar tu tiempo de la mejor manera.

Los ejemplos de que la ciencia solamente sabe de inglés en la actualidad son muchos, uno de ellos es el caso del catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares, Antonio Ruiz de Elvira, quien encontró a través del idioma inglés la posibilidad de estudiar y de colaborar con institutos de investigación fuera de España, su país natal.

“En mi caso, ha sido esencial, pues gracias a dominar el inglés, he podido estudiar primero, y colaborar después en una serie de institutos de investigación fuera de España, y todas las publicaciones científicas las he escrito en inglés. No es algo especial, es como dominar las matemáticas para un físico, el manejo del microscopio electrónico para un biólogo o los bisturíes o el láser para un cirujano, es una herramienta más”, dijo en una charla con el portal elmundo.es.

La importancia del idioma ha abierto diversas puertas, una de las más importantes se dio este año con la noticia de que la mexicana Claudia Álvarez había ganado una beca para investigaciones postdoctorales otorgada por la NASA en el área de astrobiología.

La otrora estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontró en el aprendizaje del inglés la llave para una mejor vida y para conocer distintos temas que eran de su interés.

La carrera que eligió tiene un abanico tan amplio de posibilidades que va desde buscar la cura del cáncer hasta encontrar la evolución de las proteínas, justamente en esto último fue en lo que Álvarez se interesó mayoritariamente.

Álvarez Carreño realizó un doctorado en la Facultad de Ciencias y conoció a Loren Williams, quien a la postre se convertiría en su asesor, en un simposio presentado en México.

La científica mexicana se ganó la beca Fulbright-García Robles, la misma que le permitió comenzar su investigación sobre la evolución del ribosoma en el Georgia Tech de Estados Unidos.

Para lograr la beca de la NASA, Claudia Álvarez participó un par de ocasiones más, sin embargo, en esas ocasiones, su proyecto “Origen y evolución de los primeros plegamientos de proteínas”, no fue aceptado, por lo que trabajó más duro para poder lograr su meta.