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“Los XV años de Rubí” vistos desde la Psicología Social

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Edición de Contenido por PAD

Una discusión, ya bastante conservadora, es si las redes sociales pueden llegar a tener un efecto negativo en la convivencia humana, subvirtiéndola y asumiendo que todo pasa por Internet.

El fenómeno de Internet es, al menos en México, en gran medida urbano, donde se encuentra la mayor concentración de usuarios de redes sociales. Lo que sorprende entonces con la invitación masiva a los XV años es, por un lado, que aún existan esas prácticas y, por otro, que hayan saltado a la esfera digital.

¿Cómo es que la noticia de una fiesta llega a tantos ojos?. Lo que implica un evento de este tipo, una fiesta de XV años, para la familia, es el estatus que representa. Es tirar la casa por la ventana, que haya muchos invitados, y esto también influye en que se viralice.

Internet nos permite ser parte de la globalización, la paradoja es que hay una falta de entendimiento de los códigos culturales, en este caso específico, de San Luis Potosí. A veces somos capaces de entender lo que dice un neoyorquino o un japonés, pero no somos capaces de entender los códigos de un pueblo en México.

Las redes sociales suponen ahora un escaparate para toda clase de información. Desde las historias que publica la prensa hasta las experiencias personales o vivencias de los individuos. La exposición de la vida privada es algo natural al ser humano, ahora la diferencia es que se ha potencializado por las redes y porque de cierto modo tenemos contabilizados los cientos o miles de likes y visitas a la página o los participantes de un evento, y en el caso específico de los XV años de Rubí, lo que sorprende no es el evento en sí, sino los alcances.

En el caso del fenómeno de los XV años de Rubí, y la característica que lo llevó a viralizarse de esta manera es que se ha desdibujado la línea que separa lo privado de lo público. Con las tecnologías de comunicación como son las redes sociales hay que analizar y entender que socializamos de manera distinta.

La exposición de una vida privada en las redes sociales da espacio a que otros lo manejen de manera arbitraria. Esto lo podemos ver ejemplificado con este reciente caso de una joven que fue exhibida en sus XV años. Lo dramático es que la gente haga juicios de valor, y es algo que puede arruinar la vida o la reputación de alguien. El morbo es inherente al ser humano, pero es ahora que ha tomado otras proporciones por lo que debemos estar atentos y tener mucho cuidado de que se salga de control.

Fuente: El Economista

 

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