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Proyecto hombre apuesta en su informe por un modelo de atención integral biopsicosocial en adicciones

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Curación de Contenido por Gloria Remírez

El Observatorio de Proyecto Hombre ha publicado un nuevo informe sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento, un documento a través del cual se analizan las características psicológicas y sociales, epidemiológicas y sociodemográficas de personas con problemas de adicciones, atendidos en los centros de Proyecto Hombre de toda España. Asimismo, incorpora el análisis de los posibles factores influyentes en la problemática de las adicciones: aspectos personales, conductas de riesgo, circunstancias emocionales, relaciones sociales, etc.

Tal y como señala Proyecto Hombre en su informe, las áreas estudiadas se ajustan perfectamente al modelo de intervención biopsicosocial, modelo por el que apuesta, “por su integralidad de enfoque, por convencimiento profesional y por su eficiencia en los resultados”.

Este modelo de atención integral biopsicosocial en adicciones, basado en la evidencia científica, ha sido defendido por la Asociación como alternativa a la propuesta que propugna un modelo biológico reduccionista, que entiende la adicción como una “enfermedad mental” más, cuya causa se reduciría a una patología cerebral y cuyo tratamiento más adecuado sería el farmacológico, confiriendo un carácter totalmente secundario a la intervención psicológica y social.

Precisamente, en esta misma línea, el Consejo General de la Psicología ha venido poniendo de relieve, en los últimos años, la necesidad de que tanto el abordaje de las adicciones a sustancias como el de las adicciones comportamentales, se siga enfocando desde una perspectiva integral que considere los aspectos psicológicos, sociales y biológicos que afectan a cada caso.

A este respecto, el COP ha manifestado en numerosas ocasiones que la adopción de un modelo reduccionista biológico supondría actuar en contra de la evidencia científica sobre el abordaje de las adicciones, minimizando aún más las posibilidades de recuperación y reinserción social, desde el momento en que la categorización de “enfermedad mental” resulta mucho más estigmatizadora que la idea del hábito o problema psicológico superable, a la vez que dejaría a la persona a merced de las sustancias tóxicas, en tanto en cuanto no entiende la recuperación como un proceso en el que es esencial su propia voluntad y responsabilidad.

A continuación, resumimos las principales conclusiones del informe, basadas en una muestra de 2.606 usuarios y usuarias (todas/os ellas/os mayores de 18 años):

Características personales y sociolaborales

  • Las mujeres en tratamiento en 2018 suponen un 14,6% de las personas atendidas, frente a un 85,4% de hombres. La proporción por género se mantiene estable respecto a años anteriores.

  • La media de edad es de 38 años (con un intervalo que va desde los 18 a los 71 años). El grupo más numeroso dentro de la muestra, es el de 36 a 40 años, con un 23,5%. El 14,3% es menor de 30 años, mientras que el 12,4% es mayor de 50 años.

Salud

  • Los problemas de salud, sean añadidos, paralelos o directamente derivados de la propia adicción, presentan una elevada prevalencia: un 32,4 % señala problemas médicos crónicos de tipo físico que interfieren en su vida cotidiana.

  • Un 26% de las personas usuarias de Proyecto Hombre afirma tomar algún tipo de medicación de forma regular por prescripción médica, siendo mayor el porcentaje de mujeres (32,7%) que el de hombres (24,8%).

Empleo y educación

  • En el ámbito educativo, los bajos niveles formativos son una constante entre la población atendida en Proyecto Hombre. Así, un 52,1% dispondría de un grado académico inferior a la secundaria, correspondiendo un 30,2% al nivel de primaria y un 21,9% a personas sin estudios. En palabras de los autores de este informe, estos datos ponen de relieve la necesidad de formación de las personas en tratamiento.

    No obstante, los problemas de adicción alcanzan también a todos los niveles académicos: un 38,9% ha finalizado la enseñanza secundaria y estudios medios, y el 9% tiene estudios universitarios. Por sexo, los niveles educativos son muy semejantes si se exceptúa el caso de los estudios universitarios, en los que hay un 14,5% de mujeres frente a un 8,1% de hombres.

    De acuerdo con el informe, esto conduce a una menor capacidad de cualificación profesional y a una mayor ocupación en sectores y actividades más intensivos en mano de obra. Entre quienes han trabajado, es mayoritario el personal que ocupa puestos sin formación, con un 68,1%.

  • Por lo que respecta a la situación laboral, son mayoritarias (un 76,4%) las personas que han estado trabajando, de las cuales, la gran mayoría realizaba un trabajo a tiempo completo. Sin embargo, esta situación cambia radicalmente cuando se circunscribe al momento anterior al ingreso: en los 30 días previos a su entrada a Proyecto Hombre, solo un 41,5% tendría en el empleo su principal fuente de ingresos.

  • La fuente principal de ingresos, tanto en el caso de los hombres como de las mujeres es el empleo, aunque el porcentaje es significativamente mayor en el caso de los hombres (43,2% hombres, 31,6%, mujeres). La segunda, también en ambos casos, es la ayuda de compañeros/as, familia y amigos/as (con porcentajes similares en ambos sexos), seguida de la pensión o ayuda social (en mayor porcentaje en el caso de las mujeres).

  • Cabe destacar que, cuatro de cada diez personas, consideran que su necesidad de recibir asesoramiento laboral es considerable o extrema. Del mismo modo, a cuatro de cada diez personas les preocupa de forma considerable o extrema sus problemas de empleo. Entre quienes le dan una importancia extrema o considerable, las mujeres expresan una mayor necesidad de asesoramiento.

Uso de alcohol y otras drogas

  • En relación con el consumo de sustancias psicoactivas, habitualmente se encuentran consumos problemáticos de varias sustancias, aunque en la mayoría de las atenciones se puede indicar una sustancia principal de referencia.

    A este respecto, el informe destaca que, a lo largo de la vida, aproximadamente el 90% de la población atendida manifiesta consumos regulares y/o problemáticos de alcohol. Otro problema predominante es el consumo de cocaína, con un 71%, y el de cannabis, con un 68%.

    En un nivel intermedio se encontraría el policonsumo (40%), un 26% anfetaminas y derivados, un 19% psicofármacos, un 19% heroína y otro 19% alucinógenos.

  • Circunscribiéndose a la sustancia principal de consumo, la demanda de tratamiento más elevada corresponde al alcohol en su conjunto (solo o en asociación con otras sustancias), con un 37,3%; seguido de la cocaína, con un 34,9%, y del cannabis, con un 8,9%.

  • Aunque alcohol y cocaína mantienen su predominio como sustancias principales de consumo y que mayor demanda de atención generan (el 70% de toda la atención), la tendencia que presentan en los últimos cinco años es diferente: mientras que el consumo de alcohol permanece estable, aunque con una ligera tendencia a la baja desde 2013, el consumo de cocaína experimenta una evolución al alza.

  • Las diferencias de género más significativas en cuanto a la sustancia principal por la que demandan tratamiento, se dan en relación con la cocaína (donde la prevalencia entre los hombres supera en 15 puntos a la de las mujeres) y el alcohol (que presenta una mayor demanda en el caso de las mujeres, con una diferencia de 12 puntos porcentuales superior a la de los hombres).

  • Con respecto a la edad, el alcohol y el cannabis son las sustancias con consumo problemático que se detectan en edades más tempranas (adolescencia). A partir de los 19 años, aparece el inicio medio de consumos problemáticos de alucinógenos y anfetaminas. En la juventud plena (según la ONU, periodo comprendido entre los 20-24 años) se observa el comienzo medio de consumo problemático de diferentes combinaciones de sustancias, el consumo de cocaína y de heroína. Ya en la edad adulta se da el inicio de consumo problemático de psicofármacos.

  • En lo referente al inicio de tratamiento, los datos muestran que la población más joven que demanda tratamiento es la que refiere cannabis como sustancia principal, con una media de edad de 29 años. La población cuyo principal problema de consumo es la cocaína presenta una media de edad de 36,3 años, siendo una de las sustancias que antes devienen en solicitud de tratamiento. Sin embargo, en el caso del alcohol, la demanda se produce generalmente a edades más avanzadas, a partir de los 40 años de edad media, a pesar de ser la sustancia cuyo consumo se inicia a edades más tempranas.

Social y familiar

  • El estado civil de la mayor parte de quienes inician tratamiento en Proyecto Hombre corresponde a personas solteras, separadas, divorciadas o viudas (80,5% entre los hombres y el 85,4% para las mujeres), frente al 19,5% de hombres y al 14,6% de mujeres que están casados.

  • Si lo relacionamos con la forma habitual de convivencia de estas personas, en torno al 41% viven en pareja (con o sin hijos), sin diferencias reseñables entre hombres y mujeres.

  • La mayor diferencia que se detecta por sexo se refiere a las familias monoparentales, dándose un 13% de mujeres con hijos a cargo frente al 1% de hombres.

    Para los autores, esta situación puede ser una de las razones de la menor accesibilidad de las mujeres a tratamiento, al ser ellas generalmente las que se hacen cargo de sus hijos. Asimismo, señalan, este dato “redunda en la existencia de características diferenciales de género y en cómo las mujeres presentan una mayor vulnerabilidad ante el riesgo de exclusión social y cuentan con menos apoyos de redes familiares y sociales”.

  • En cuanto a los índices de conflictividad en la convivencia, predominan los sufridos en pareja (65,1%) y con los padres o hermanos.

  • El grado de abuso por personas del entorno sufrido a lo largo de la vida por la población en tratamiento presenta valores significativos, destacando el abuso emocional (49,4%), seguido del abuso físico (27,7%) y del sexual (7,6%).

    Tanto en hombres como en mujeres se detecta una importante presencia de abusos. Sin embargo, destaca un elevado porcentaje en todos los tipos de abuso en las mujeres con respecto a los hombres, siendo especialmente significativa la diferencia con los hombres en el caso de abuso sexual: la proporción de mujeres que han sufrido abusos sexuales es 7 veces mayor que en el caso de los hombres (28% frente a un 4%).

  • Un 17,4% de la población atendida en Proyecto Hombre convive con personas con problemas con el alcohol, y casi un 8% con personas con problemas con otras drogas.

  • Las mujeres presentan una mayor vulnerabilidad en este sentido, incluso durante el tratamiento: hay más mujeres que hombres conviviendo con alguien que consume alcohol u otras drogas.

Problemas psicológicos y emocionales

  • Se evidencia una alta comorbilidad de la adicción y otros problemas psicológicos y emocionales (no por uso de alcohol y otras drogas) entre las personas que acuden a tratamiento.

  • Más de la mitad de esta población toma medicación psiquiátrica prescrita por problemas emocionales o psicológicos. De forma específica, el informe subraya la elevada incidencia a lo largo de la vida de problemas de ansiedad severa (67,2%), seguido de depresión severa (54,7%).

    Otro indicador sobre el grado de afectación de la salud mental en esta población, es que aproximadamente el 40% ha tenido ideación suicida a lo largo de la vida, y un 23% ha hecho un intento de suicidio. En el último mes, estos datos son del 12,4% y del 4,4%, respectivamente.

  • En este ámbito de la salud mental también se observan diferencias entre géneros, siendo mayor la prevalencia entre las mujeres (media de entre 10 y 15 puntos), que manifiestan haber sufrido algunos problemas psicológicos o emocionales, a excepción de las conductas violentas y las alucinaciones, donde los hombres puntúan más alto. Así, las mujeres presentan porcentualmente una mayor incidencia de problemas psicológicos y/o emocionales (70,9% mujeres; 47,8% hombres), depresión severa (69,5% mujeres; 52,1% hombres), ideación suicida severa (53,8% mujeres; 31,7% hombres) e intentos de suicidio (36,7% mujeres; 20,4% hombres).

Se puede acceder al informe desde la página Web de Proyecto Hombre, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Informe sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento

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