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Recomendaciones en la evaluación y tratamiento del insomnio crónico en adultos

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Edición de Contenido por Gloria Remírez

Tal y como se recomienda en la guía, el procedimiento para el diagnóstico del insomnio y sus comorbilidades debe incluir una entrevista clínica que contemple el historial de sueño (hábitos de sueño, ambiente de sueño, horarios de trabajo, factores circadianos), el uso de cuestionarios de sueño y diarios de sueño, preguntas sobre trastornos somáticos (incluido dolor), un examen físico y otros indicadores adicionales si se consideran necesarios como análisis de sangre, electrocardiograma, electroencefalograma, etc. A este respecto, debe tenerse en cuenta que algunas enfermedades físicas, como el hipertiroidismo, pueden dar lugar a insomnio y pueden tratarse de manera específica. En lo que se refiere al uso de registros polisomnográficos, la guía señala que se pueden utilizar para evaluar otros trastornos del sueño, si se sospecha su presencia, como trastorno del movimiento periódico de las extremidades o apnea en los casos de insomnio resistente al tratamiento, en poblaciones en riesgo y cuando se observa que el paciente tiene una percepción errónea sustancial del estado de calidad de su sueño.

Asimismo, la guía establece con un grado de recomendación fuerte que se pregunte de manera activa sobre el uso de medicación y el consumo de sustancias como alcohol, cafeína, nicotina o drogas ilegales, las cuales pueden contribuir notablemente a los problemas de sueño. En esta línea, los pacientes con insomnio crónico a menudo sufren un trastorno mental comórbido del que no suelen informar espontáneamente, en la medida en que es menos incómodo referir el problema de insomnio que el problema mental. Por este motivo, la guía establece con un grado de recomendación fuerte que esta entrevista inicial incluya también la evaluación de posibles trastornos mentales, así como la evaluación de factores de personalidad, del ambiente laboral y de la presencia de conflictos interpersonales que puedan estar afectando a la calidad del sueño. Algunos de los problemas de salud mental que suelen cursar junto con problemas de insomnio son los trastornos del estado de ánimo, el trastorno bipolar, el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno por estrés postraumático y los trastornos psicóticos.

En presencia de trastornos comórbidos, la guía señala que la elección de tratar en primer lugar el insomnio o el problema comórbido o tratar los dos al mismo tiempo, depende del juicio del profesional sanitario.

En lo que respecta a las posibles opciones de tratamiento y teniendo en cuenta el análisis de la evidencia científica de calidad disponible, la terapia cognitiva conductual para el insomnio se establece como el tratamiento de primera línea para el insomnio crónico en adultos de cualquier edad (con un grado de recomendación fuerte), quedando relegado el tratamiento farmacológico a los casos en los que la terapia cognitivo-conductual para el insomnio no haya sido eficaz. A este respecto, según indica la guía, hay que tener en cuenta que las benzodiacepinas, los agonistas de los receptores benzodiazepínicos y algunos antidepresivos son efectivos en el tratamiento, pero sólo a corto plazo del insomnio (por una duración igual o menor a las 4 semanas), con un nivel de recomendación débil y siendo la calidad de la evidencia de estos resultados moderada. Finalmente, la guía no recomienda el uso de antihistamínicos, antipsicóticos, melatonina y fitoterapéuticos para el tratamiento del insomnio, ni tampoco los tratamientos complementarios y alternativos como la homeopatía o acupuntura, debido a la baja calidad de la evidencia científica disponible.

La guía puede consultarse en el siguiente enlace:

Riemann D, Baglioni C, Bassetti C et al. European guideline for the diagnosis and treatment of insomnia. J Sleep Res 2017; 26: 675–700

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