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Recomendaciones para limitar el uso de videojuegos en la infancia

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Curación de Contenido por Gloria Remírez

La gran mayoría de niños y niñas y adolescentes juegan a videojuegos. Si bien la mayoría hace un uso moderado de estos juegos, sin consecuencias adversas, hay una parte que puede llegar a obsesionarse con los mismos. En estas situaciones, los padres y madres pueden comenzar a preocuparse cuando su hijo o hija deja de socializar con otros niños y niñas, y abandona otras actividades de ocio para estar frente a los videojuegos, o se queda despierto/a durante toda la noche, con el consecuente cansancio a la hora de levantarse y asistir al colegio al día siguiente.

Con esta introducción, el Instituto de la Mente Infantil (Child Mind Institute) presenta un artículo en su página Web, a través del cual aborda el creciente problema del juego excesivo en la infancia y la adolescencia y establece una serie de recomendaciones prácticas para prevenir y superar esta problemática, limitando de forma eficaz el uso de estos juegos, a un nivel saludable.

Establecer límites en el tiempo de juego y hacerlos cumplir

Los padres y las madres deben determinar unos límites apropiados para este tipo de juegos: contar con unas pautas claras y consistentes para el uso de los videojuegos evita el juego excesivo.

Sin embargo, el Instituto advierte de que dos tercios de los niños y niñas y adolescentes de EE.UU. indican que sus padres no tienen “reglas” relacionadas con el tiempo dedicado al uso de los medios, una situación que bien podría extenderse a otros países, como España, donde, según datos de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), el 80% de los niños entre 6 y 10 años, y el 78% de los que tienen entre 11 y 14 son usuarios de videojuegos, y existe un porcentaje creciente de jugadores menores en riesgo de adicción, que admiten jugar con una periodicidad semanal, invirtiendo en ello una media de 6,6 horas.

Con el fin de prevenir este tipo de situaciones, el Instituto de la Mente Infantil establece las siguientes pautas dirigidas para limitar el tiempo de uso de videojuegos a sus hijos e hijas:

  1. Recuerde que los juegos deben ocurrir solo después de que su hijo o hija cumpla con sus responsabilidades diarias (por ejemplo, deberes escolares y tareas domésticas). Asegúrese de verificar la calidad y la integridad de estas tareas antes de permitir que su hijo comience a jugar. Jugar a videojuegos debe ser un privilegio que se gana. ¡Este tipo de juego no es un derecho inalienable!

  2. Ponga límites claros en los videojuegos de su hijo o hija. La Academia Americana de Pediatría sugiere que el tiempo asignado debe ser de menos de 30 a 60 minutos al día en horario escolar y 2 horas o menos en días no escolares. El grupo recomienda límites aún más reducidos, inferiores a 1 hora diaria de tiempo de exposición a la pantalla, para niños y niñas menores de 6 años, e insta a los padres a determinar la cantidad adecuada de tiempo para los videojuegos y otros medios electrónicos para niños y niñas mayores de 6 años. En su página Web, ofrece un planificador online para ayudar a los padres a decidir el horario de exposición a las pantallas.

    Independientemente de los límites que considere apropiados, sería recomendable que los menores no se involucraran en videojuegos en algunos días de la semana. Es crucial asegurarse de que su hijo o hija desarrolle, mantenga y disfrute de otras actividades que no sean horas de exposición a la pantalla.

  3. Al diseñar sus reglas, tenga en cuenta un marco de tiempo razonable para la reevaluación de las mismas. Puede seguir su plan durante 1 ó 2 meses y luego reevaluarlo. Instituir un cambio temporal supondrá una mayor aceptación que un cambio permanente; así, si considera que el plan inicial es demasiado restrictivo, puede cambiarlo después de uno o dos meses si su hijo o hija se adhiere a él y no hay problemas evidentes. Recuerde que es más fácil relajar las restricciones de tiempo que estrecharlas.

  4. Establezca una consecuencia realista por romper las reglas. El resultado por violar las reglas debe inmediatamente aplicable y ejecutable. Por ejemplo, no sería viable decirle a un niño o niña de 14 años que no podrá obtener su permiso de conducir cuando tenga 16 años si no cumple con las reglas durante la próxima semana. Una opción más razonable sería una prohibición completa de los videojuegos (o el uso de los medios de comunicación de manera más general), durante varios días o semanas si no cumple con las reglas.

  5. Asegúrese de conocer a qué juegos está jugando su hijo o hija y aprobarlos. Como padre o madre de un o una menor de edad, usted tiene el derecho y la responsabilidad de controlar el tipo de videojuegos a los que acceden. Pregúntele directamente o revise los navegadores Web si no está seguro/a de ello, conozca sus videojuegos preferidos. Además de establecer reglas sobre los tiempos de exposición, debería incluir también reglas relacionadas con los tipos de videojuegos permitidos. Puede y debe evitar la compra y el uso de videojuegos con violencia extrema o contenido sexual gráfico.

  6. Una vez que haya establecido sus reglas, debe supervisarlas y aplicarlas constantemente. No puede permitir que su hijo o hija “doble” las reglas cuando usted está cansado/a o distraído/a. No puede aplicar las reglas de manera diferente si el niño o niña se siente enfermo/a o no tiene ningún tipo de tarea. Independientemente de otros problemas que surjan, debe cumplir con las consecuencias de inmediato si se rompen las reglas. Debe sentir comodidad con el plan que propone, y mantener un compromiso y una disposición a cumplirlo. Si ambos padres están involucrados, ambos deben cumplir el monitoreo del tiempo de juego y las reglas que lo rodean.

  7. Identificar otras actividades recreativas. Reemplazar el videojuego por otras actividades es fundamental para cambiar la tendencia al uso excesivo. Su hijo o hija está jugando a este tipo de juegos, en gran parte, porque lo encuentra divertido y es algo en lo que es bueno/a. Cualquier tipo de videojuego se puede hacer prácticamente en cualquier momento, con poca planificación o esfuerzo. Debido a que muchos dispositivos se utilizan para otras actividades, el videojuego está a solo un clic y un segundo de distancia, por ello, cuando su hijo o hija tiene tiempo libre, los videojuegos siempre están ahí para llenar ese tiempo. Para ayudarles a ocuparlo de otro modo que no sea la exposición a las pantallas, promueva activamente la participación en otras actividades recreativas. Considere qué actividades puede hacer con usted y otros miembros de la familia. El reemplazo de actividades debe realizarse los días de la semana y durante los momentos del día en que el niño o niña juega a videojuegos con mayor frecuencia.

  8. Ofrecer refuerzo positivo para actividades que no sean de videojuego. Proporcione recompensas a su hijo o hija cuando estén involucrados en actividades que no se relacionen con los videojuegos. Estas recompensas pueden ser tangibles, involucrando bienes reales o servicios. También pueden ser intangibles, como el elogio verbal o simplemente la atención. Puede reemplazar los tiempos de juego con actividades recreativas gratificantes, y estas actividades también pueden servir como recompensas por no jugar. Si su hijo o hija ha estado jugando a un nivel que está siendo perjudicial, lo más probable es que una de las consecuencias adversas haya sido un empeoramiento de su relación con él. El refuerzo positivo de aquellas actividades que no son juegos de azar es una forma de mejorar esa relación, y esto puede ser también gratificante para un niño.

Fuente: Child Mind Institute

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