La soledad no siempre significa estar físicamente solo. En realidad, surge cuando una persona siente que sus relaciones sociales no son tan cercanas o satisfactorias como quisiera. Un estudio realizado con 548 adultos australianos exploró cómo los estilos de apego influyen en la forma en que las personas experimentan la soledad y el tiempo que pasan a solas.
Los investigadores analizaron dos tipos de apego inseguro: el ansioso, caracterizado por el miedo al rechazo o al abandono, y el evitativo, asociado a la incomodidad con la cercanía emocional. También estudiaron las razones por las que las personas buscan la soledad. Algunas lo hacen de manera voluntaria y positiva, para relajarse, reflexionar o ser creativas; otras pasan tiempo solas por motivos menos saludables, como el rechazo, la ansiedad o la sensación de no tener alternativa.
Los resultados mostraron que las personas con apego inseguro tienden a sentirse más solas y a experimentar con mayor frecuencia una soledad no elegida o no deseada. Este tipo de motivación para estar solo resultó ser un factor clave que explica por qué quienes presentan ansiedad o evitación en sus relaciones suelen reportar mayores niveles de soledad.
En contraste, la soledad elegida voluntariamente pareció relacionarse con menores sentimientos de soledad, especialmente entre quienes tienen tendencias evitativas. Sin embargo, esta relación fue débil y no alcanzó suficiente fuerza estadística para considerarse concluyente.
Los autores concluyen que no es el hecho de estar solo lo que genera necesariamente la soledad, sino las razones que llevan a una persona a aislarse. Cuando la soledad es una elección personal y satisfactoria, puede incluso resultar beneficiosa. En cambio, cuando surge por miedo, rechazo o falta de opciones, aumenta significativamente el riesgo de sentirse solo.
Aunque el estudio aporta información valiosa sobre la relación entre el apego y la soledad, sus autores advierten que no permite establecer relaciones de causa y efecto definitivas. Aun así, los hallazgos sugieren que fortalecer relaciones seguras y comprender las motivaciones detrás del aislamiento podrían ser pasos importantes para reducir la soledad y mejorar el bienestar emocional.
Referencias:
Título: Attachment orientations predicting loneliness: The role of self-determined and non-self-determined solitude.
Autores: Samantha G. O’Brien, Daniel J. Brown, Ashleigh B. Bryant, Hugh A. Hampton, Daniel J. Phipps y Jacob J. Keech.
Publicado en: Journal of Social and Personal Relationships.
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