Un nuevo estudio psicológico revela que las personas que experimentan con frecuencia una sensación de vacío interior pueden presentar dificultades para construir una identidad estable y regular sus emociones, pero también podrían mostrar niveles más altos de empatía hacia los demás.
La investigación, publicada en Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment, analizó cómo cambia la sensación de vacío día a día y su relación con diferentes aspectos de la personalidad. A diferencia de estudios anteriores que consideraban el vacío como un estado permanente, los investigadores utilizaron una aplicación móvil para medir las emociones de los participantes en momentos aleatorios durante 14 días, obteniendo una visión más cercana de sus experiencias cotidianas.
Los resultados mostraron que las personas con una sensación promedio más alta de vacío tenían mayores dificultades relacionadas con la identidad personal, especialmente con la sensación de no tener una imagen clara de quiénes son. Sin embargo, la falta de propósito o dirección en la vida no apareció como un factor determinante del vacío, contrario a lo que se pensaba.
El estudio también encontró que quienes experimentaban cambios frecuentes en su sensación de vacío solían tener más problemas en sus relaciones cercanas y mayores dificultades para comprender y manejar sus emociones. Estas personas podían depender más de las señales externas de su entorno para sentirse conectadas, lo que hacía que su estado emocional variara más.
Además, el vacío estuvo estrechamente relacionado con emociones negativas como tristeza, miedo y enojo. La tristeza fue la emoción que mostró la relación más fuerte con la sensación de vacío, lo que ayuda a explicar por qué muchas personas con depresión describen sentirse desconectadas o sin sentido.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue que las personas con mayores niveles de vacío también mostraron una mayor capacidad de empatía. Los investigadores sugieren que quienes experimentan dolor emocional profundo podrían desarrollar una mayor sensibilidad para comprender las emociones de otras personas, aunque este resultado necesita confirmarse con nuevos estudios.
Los autores destacan que el vacío interior no debe entenderse únicamente como un rasgo fijo o asociado a un solo diagnóstico, sino como una experiencia compleja que puede cambiar con el tiempo y estar relacionada con la identidad, las emociones y los vínculos sociales. Aun así, señalan que se requieren más investigaciones para comprender mejor sus causas y efectos.
Referencias:
Título: Emptiness, Personality Dysfunction, and Emotion Dysregulation: An Experience Sampling Study.
Autores: Amanda A. Uliaszek, Amanda Magurno, Saleena Zedan y Marc A. Fournier.
Publicado en: Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment.
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