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Se reduce el consumo de sustancias psicoactivas e incrementa el consumo tecnológico durante el estado de alarma en España, según el OEDA

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Curación de Contenido por Gloria Remírez

COVID-19 y consumo de drogas ilegales

Los resultados de la breve encuesta europea sobre consumo de drogas en el contexto de la pandemia por COVID-19 (Mini-EWSD-COVID-19), revelan que la mayoría de las personas encuestadas que se declaran consumidoras de sustancias psicoactivas ilegales han cesado o han reducido la frecuencia o la cantidad de su consumo (71,9%), mientras que el 16,3% de ellos no han realizado cambios y tan solo el 11,9% de los consumidores ha aumentado la frecuencia o la cantidad del consumo durante el periodo de confinamiento por COVID-19.

Se observa una tendencia general de reducción para todas las sustancias, si bien en el caso del cannabis, hay un mayor porcentaje de personas que no han variado su consumo e, incluso, lo han aumentado. Para los autores de este informe, este hecho está asociado, posiblemente, a una mayor disponibilidad de dicha sustancia que, “aunque se haya visto reducida durante el periodo de confinamiento, sigue siendo la droga ilegal de mayor disponibilidad”.

Entre las razones esgrimidas por los encuestados para reducir el consumo se encuentran: una menor disponibilidad para adquirir drogas, con dificultades a la hora de comprarlas durante el confinamiento, menos oportunidades de consumo y la preocupación por los efectos en la salud, siendo minoritarios los motivos económicos.

El grupo de consumidores que han aumentado su consumo durante este periodo es minoritario, y las razones que declaran para ello son el aburrimiento, seguido de la ansiedad o el poder soportar la situación generada por el COVID-19.

COVID-19 y consumo de tabaco

Según datos de la encuesta online “Tabaco, otras formas de consumo y confinamiento” (realizada por el Ministerio de Sanidad, en colaboración con el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo y las comunidades autónomas de La Rioja y Murcia), un 6,73% de los fumadores ha dejado el hábito tabáquico y un 5,98% ha reducido su consumo durante el confinamiento.

El 13,56% de los participantes manifiesta haber intentado dejar de fumar durante esta etapa, y un elevado porcentaje (81,52%) es consciente del mayor riesgo que tiene consumir tabaco con el agravamiento de los síntomas por COVID-19.

En un 61,83% de los casos, la exposición al humo ambiental del tabaco en los hogares durante el confinamiento ha disminuido.

COVID-19 y consumo de alcohol

De acuerdo con la “Encuesta web Europea Alcohol y COVID 19” (realizada por la Universidad Politécnica de Dresden (Alemania) en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona), la mayoría de las personas encuestadas han reducido el consumo de alcohol o lo han mantenido sin cambios, tanto en relación con la frecuencia de consumo, como con el número de bebidas en cada ocasión o a los episodios de consumo intensivo.

Tal y como indica la OEDA, estos resultados concuerdan con los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación respecto al panel de consumo alimentario durante el periodo de confinamiento por COVID-19, del que se desprende que, aunque la compra de bebidas con contenido alcohólico ha sufrido un aumento durante los meses de marzo y abril, estos incrementos no compensan el descenso de las ventas fuera del hogar.

COVID-19 y adicciones comportamentales

De acuerdo con los resultados de la encuesta online sobre uso de Internet, videojuegos y juego con dinero online durante la pandemia por COVID-19 (IVJ-COVID-19) realizada por el OEDA, entre los participantes hay un incremento tanto en la frecuencia de uso de videojuegos como en la frecuencia de uso de Internet, reflejando una disminución en la frecuencia de juego con dinero online junto a un cambio en la modalidad de juego utilizado.

Las cifras revelan que el 15,2% de los encuestados han comenzado a jugar a videojuegos durante el periodo de confinamiento. El informe destaca que un 7,2% de las personas jugadoras que han contestado la encuesta presentaría un posible trastorno por videojuegos -según escala de criterios DSM-V-, mayor entre los encuestados menores de 18 años.

Asimismo, se registra un aumento en el uso de Internet en el 68,9% de los casos. Entre las personas que afirman usar Internet, el 11,2% presentan un posible uso compulsivo según la escala CIUS, siendo esta conducta más frecuente entre los jóvenes.

El 86,6% de las personas encuestadas, no ha jugado con dinero online ni antes ni durante el confinamiento. Entre aquellas que sí lo hicieron, el 28,5% lo ha hecho con la misma frecuencia, elevándose la misma en el 26% de las personas (16,5% se iniciaron en el juego) y reduciéndose en el 45,5% de los casos. La escala Lie/Bet muestra cómo el 26,3% de los/as que han jugado dinero antes o durante el confinamiento “tendrían un posible juego problemático, lo que supone el 2,7% del total de personas participantes en la encuesta”.

En este punto, la OEDA apela a la cautela a la hora de estimar los potenciales usos problemáticos, “al no disponer de una muestra aleatoria que permita obtener conclusiones del conjunto de la población”.

Problemas relacionados con las drogas durante el confinamiento por COVID-19

La consulta realizada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones a los centros notificadores de las CCAA, integrados en el Sistema Español de Información en Drogas y Adicciones (SEIDA) en relación con los indicadores de admisiones a tratamiento, urgencias y mortalidad relacionada con sustancias psicoactivas, “permiten dibujar un primer acercamiento a la realidad que ha supuesto el confinamiento para los problemas relacionados con el consumo de drogas en España, que será necesario validar con la consolidación anual de los datos que se recogen sistemáticamente”.

Se observa un notable descenso en las admisiones a tratamiento (cercano al 70%), tanto en hombres como en mujeres y para todas las sustancias, aunque ha sido relativamente menor en el caso de los opioides. El informe considera este hecho motivado en muchos casos por la priorización que han hecho los servicios de atención de los casos que requerían tratamientos sustitutivos con metadona o equivalentes, así como de los casos de consumidores de heroína en situación de calle/sin techo.

Los datos sitúan a los opioides como la primera droga consumida seguida de alcohol, cocaína y cannabis (subiendo del 4º puesto que ocupaba tradicionalmente). En las mujeres se detecta un ligero cambio en el patrón, al situarse el alcohol el primer lugar.

También se registra un descenso -más moderado- en las urgencias relacionadas con el consumo de sustancias psicoactivas durante el período de confinamiento. Hay un menor descenso relativo en el caso de mujeres, con urgencias generalmente relacionadas con el consumo de alcohol e hipnosedantes, siendo los hombres la mayoría de atendidos por este tipo de urgencias, por consumo de alcohol y la cocaína como sustancias principales.

El informe concluye señalando la contribución de sus resultados al análisis general de la situación y de los cambios asociados con la pandemia COVID-19 y sus consecuencias y subrayando la importancia de tener en cuenta las limitaciones que presentan las fuentes disponibles a la hora de interpretar estos resultados, ya que no permiten realizar generalizaciones al conjunto de la población española. Para ello, considera necesario contextualizar estos resultados con los obtenidos posteriormente mediante los sistemas de información del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, que ofrece cada año información consolidada sobre el consumo de sustancias psicoactivas, sus consecuencias y sobre adicciones comportamentales en la población española.

Se puede acceder al informe desde la página Web del Ministerio de Sanidad o bien directamente a través del siguiente enlace:

COVID-19, consumo de sustancias psicoactivas y adicciones en España

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