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Secuelas neurológicas por haber prestado los primeros auxilios en los atentados del 11-S

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Edición de Contenido por Gloria Remírez

Los profesionales que apagaron los incendios, rescataron personas, prestaron los primeros cuidados médicos y realizaron otras actividades de apoyo en primera línea tras los atentados terroristas de aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, vivieron una experiencia sobrecogedora y por desgracia algunos de ellos además presentan hoy en día anomalías cerebrales.

Dos estudios dirigidos por investigadores de la Universidad de Stony Brook en Estados Unidos indican que esas personas tienen un riesgo mayor de lo normal de desarrollar demencia. Los estudios incluyeron a personas con signos de deterioro cognitivo que padecen anomalías neurorradiológicas y cambios en su sangre similares a los observados en los pacientes de la enfermedad de Alzheimer y en aquellos con demencias relacionadas.

Uno de los estudios muestra que muchos de aquellos profesionales con deterioro cognitivo han sufrido una reducción del grosor de la materia gris en su cerebro. Este patrón concuerda con el de ciertas dolencias neurodegenerativas y evidencia además que su “edad” cerebral es aproximadamente 10 años mayor en promedio que la población normal.

Esta investigación se ha realizado en colaboración con los científicos de la Escuela Icahn de Medicina, dependiente del Centro Médico Monte Sinaí en la ciudad estadounidense de Nueva York.

El otro estudio revela que algunos de esos profesionales afectados de trastorno por estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) y deterioro cognitivo leve, poseen cambios proteicos en su sangre consistentes con el Mal de Alzheimer.

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Estas imágenes del cerebro son un resume de resultados de la resonancia magnética del personal de primeros auxilios. Las imágenes muestran la atrofia de la materia gris en el cerebro, con áreas amarillas y rojas que revelan una atrofia estadísticamente significativa en comparación con los cerebros de la población normal. Las áreas rojas muestran peor atrofia que las amarillas. (Imágenes: Stony Brook University)

“Las exposiciones ambientales y las presiones psicológicas experimentadas por el personal de primeros auxilios durante el 11-S y sus secuelas han tenido un efecto insidioso en su salud y bienestar”, explica el Dr. Benjamin Luft, de la Universidad de Stony Brook. “Ahora, casi 20 años después del 11-S, los médicos que atienden a estas personas están viendo más pacientes que muestran signos de trastornos cognitivos y posible demencia. Los hallazgos de nuestros nuevos estudios proporcionan por primera vez datos que respaldan la idea de que esta población de pacientes con deterioro cognitivo no solo tiene problemas psicológicos como el trastorno por estrés postraumático sino que puede estar en alto riesgo de sufrir trastornos neurodegenerativos, una posibilidad que necesita una investigación inmediata y continua”. (Fuente: NCYT de Amazings)