Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Metropolitana de Tokio encontró que centrarse en la propia apariencia física puede aumentar temporalmente las creencias relacionadas con el sexismo benevolente, tanto en hombres como en mujeres.
El sexismo benevolente consiste en actitudes que parecen positivas hacia las mujeres, pero que en realidad pueden limitar su autonomía. Por ejemplo, considerar que las mujeres son delicadas, necesitan protección o deben ser cuidadas económicamente por los hombres. Aunque suele presentarse como algo romántico o protector, este tipo de pensamiento contribuye a mantener roles tradicionales de género.
Para investigar esta relación, los científicos trabajaron con 181 estudiantes universitarios japoneses. Los participantes fueron divididos en dos grupos. Uno tuvo que observar trajes de baño y elegir los que consideraba más favorecedores, mientras que el otro evaluó zapatillas deportivas. Posteriormente, todos respondieron cuestionarios para medir sus actitudes hacia los roles de género.
Los resultados mostraron que quienes realizaron la actividad relacionada con los trajes de baño presentaron niveles ligeramente mayores de sexismo benevolente que quienes evaluaron zapatillas. Este efecto apareció tanto en hombres como en mujeres y no estuvo relacionado con su índice de masa corporal.
En cambio, concentrarse en la apariencia no aumentó las actitudes de sexismo hostil, es decir, aquellas caracterizadas por rechazo o antagonismo hacia las mujeres. Tampoco provocó que los participantes se identificaran más con características tradicionalmente masculinas o femeninas.
Los autores plantean que una posible explicación es que prestar mucha atención al aspecto físico puede hacer que las personas comparen su imagen con los ideales de belleza establecidos socialmente. Esa situación podría generar incomodidad y favorecer, de manera momentánea, la aceptación de ideas tradicionales sobre cómo deben comportarse hombres y mujeres.
Sin embargo, los investigadores advierten que se necesitan más estudios. La actividad con trajes de baño pudo haber provocado pensamientos relacionados con la atracción o las posibles parejas románticas, mientras que las zapatillas pudieron asociarse con independencia o actividad física.
En conjunto, el estudio sugiere que algo tan cotidiano como preocuparse por la apariencia puede influir temporalmente en nuestras ideas sobre los roles de género. Esto invita a reflexionar sobre cómo los estándares de belleza y las expectativas sociales pueden afectar nuestras actitudes, incluso sin que seamos plenamente conscientes de ello.
Referencias:
Título: Focusing on one’s appearance increases benevolent sexism in women and men.
Autores: Kunyoung Park y Makoto Numazaki.
Publicado en: Japanese Journal of Social Psychology.
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