Un estudio a gran escala sugiere que algunas diferencias de comportamiento que tradicionalmente se han atribuido al género podrían estar relacionadas, al menos en parte, con las diferencias de poder social.
Investigadores analizaron los resultados de 270 experimentos sobre poder y los compararon con 102 metaanálisis sobre diferencias entre hombres y mujeres. Examinaron aspectos como la autonomía y asertividad, la empatía y cooperación, la percepción de las propias capacidades y algunos procesos cognitivos.
Los resultados mostraron un importante paralelismo: aproximadamente el 71% de las diferencias de género identificadas coincidían con los efectos observados al tener mayor o menor poder, mientras que solo cerca del 8% mostraba un patrón contrario.
En términos generales, las personas que ocupan posiciones de mayor poder —al igual que los hombres en algunas investigaciones— tienden a mostrar mayor autonomía, dominancia, disposición a asumir riesgos y evaluaciones más positivas de sus propias capacidades. En contraste, las personas con menor poder —al igual que las mujeres en ciertos estudios— tienden a presentar mayor sensibilidad interpersonal, empatía y cooperación.
Los autores sostienen que esto podría indicar que el contexto social y la distribución del poder influyen en la manera en que las personas piensan y se comportan. Así, algunas características consideradas tradicionalmente “masculinas” o “femeninas” podrían estar relacionadas con las experiencias sociales asociadas a ocupar posiciones de mayor o menor poder.
Sin embargo, los resultados no demuestran que el poder sea la causa de las diferencias de género. El análisis comparó investigaciones independientes y no probó directamente qué ocurriría si hombres y mujeres fueran colocados experimentalmente en posiciones de alto o bajo poder. Además, algunas diferencias entre hombres y mujeres son pequeñas, por lo que la coincidencia encontrada se refiere principalmente a la dirección de los efectos, no necesariamente a su magnitud.
Los investigadores consideran que el poder social probablemente sea uno de varios factores que ayudan a explicar las diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres. Futuros estudios deberán comprobar directamente cómo cambian estas características cuando las personas experimentan diferentes niveles de poder a lo largo de su vida.
En conjunto, la investigación invita a reconsiderar algunas ideas tradicionales sobre las diferencias de género y a preguntarnos cuánto de nuestro comportamiento está determinado por quiénes somos y cuánto por el contexto social, las oportunidades y el poder que tenemos a nuestro alcance.
Referencias:
Título: Are many sex/gender differences really power differences?.
Autores: Adam D. Galinsky, Aurora Turek, Grusha Agarwal, Eric M. Anicich, Derek D. Rucker, Hannah R. Bowles, Nira Liberman, Chloe Levin y Joe C. Magee.
Publicado en: PNAS Nexus.
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