Una investigación publicada en la revista Current Psychology revela que las personas son más propensas a creer información falsa cuando proviene de alguien que habla sin preocuparse por la verdad que cuando procede de un mentiroso declarado. Mientras que el mentiroso intenta engañar de forma deliberada, el llamado «charlatán» simplemente afirma cosas sin verificar si son ciertas o falsas.
Los investigadores analizaron cómo influye este tipo de comunicación en la percepción de la veracidad mediante tres experimentos con estudiantes universitarios. Descubrieron que las afirmaciones atribuidas a un charlatán eran consideradas más creíbles que las mismas afirmaciones atribuidas a un mentiroso. Esto ocurre porque las personas suelen desconfiar de quien saben que miente, pero bajan la guardia frente a quien simplemente habla sin fundamento.
El estudio también confirmó el llamado «efecto de verdad ilusoria»: cuando una afirmación se repite varias veces, el cerebro la procesa con mayor facilidad y tiende a percibirla como verdadera, aunque sea falsa. Los resultados mostraron que este efecto es especialmente fuerte cuando la información proviene de alguien indiferente a la verdad. Incluso después de advertir a los participantes sobre la poca confiabilidad de la fuente, las afirmaciones repetidas seguían pareciendo creíbles.
En cambio, cuando las personas sabían desde el principio que la fuente era un mentiroso, el efecto de la repetición disminuía considerablemente. Esto sugiere que el cerebro activa mecanismos de defensa frente a una mentira conocida, pero no frente a mensajes emitidos sin compromiso con los hechos.
Los autores señalan que estos hallazgos tienen importantes implicaciones en la era de las redes sociales, donde abundan opiniones, rumores y afirmaciones difundidas sin evidencia. Más que preguntarnos si alguien está mintiendo, recomiendan cuestionarnos si esa persona realmente sabe o le importa que lo que dice sea cierto. Desarrollar este pensamiento crítico podría ser una herramienta clave para reducir el impacto de la desinformación. Aunque el estudio utilizó afirmaciones neutrales y reconoce algunas limitaciones metodológicas, abre la puerta a nuevas estrategias de alfabetización mediática enfocadas en identificar la indiferencia hacia la verdad, además de detectar las mentiras tradicionales.
Referencias:
Título: When fools have greater influence than liars: testing the insidious bullshit hypothesis with the illusory truth effect.
Autores: John V. Petrocelli, Elijah N. Rice y Joseph M. Curran.
Publicado en: Current Psychology.
Escucha este artículo en audio a continuación:
