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Todo lo que necesitas saber sobre el ASMR

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Edición de Contenido por Gloria Remírez

¿Has notado alguna vez una sensación particular, una especie de hormigueo en el interior de tu cabeza, que a veces recorre parte de tu cuello y columna vertebral, mientras estás expuesto a una serie de estímulos visuales y sonoros? No te preocupes, no te pasa nada raro, eres el feliz poseedor de la capacidad de experimentar un fenómeno llamado ASMR, hasta hace poco prácticamente desconocido, y que sienten millones de personas en el mundo, permitiéndoles alcanzar un estado de relajación especial.

Suele comenzar de forma inesperada, mientras ves a una persona cortándole el pelo a otra, o mientras escuchas el monótono discurso, de tono bajo, de una maestro en la escuela. Son numerosos los estímulos visuales o sonoros que pueden desencadenarlo. Entonces, sin saber cómo, empiezas a sentir una sensación particular, un cosquilleo de intensidad variable, a menudo en la zona frontal de la cabeza, pero que en otras personas abarca una mayor superficie y que incluso se prolonga más allá.

Lo sucedido llama la atención, no en vano supone una sensación agradable, relajante, extraña, pero son pocas las personas que, hasta hace poco, sabían lo que les estaba sucediendo, más aún cuando suele ocurrir desde la infancia, cuando nadie nos ha hablado de ello ni es fácil atreverse a hacerlo, debido a la rareza del fenómeno.

Por la misma razón, este es poco conocido y ha sido muy poco estudiado, como si no existiera para la ciencia, que lo ha ignorado hasta muy recientemente, entre otras cosas debido a la dificultad de su análisis en un entorno controlado.

Ese curioso cosquilleo u hormigueo tiene un nombre: ASMR, que procede de las siglas inglesas de “Autonomous Sensory Meridian Response”, o “Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma”. Se trata de un nombre descriptivo, por cuando se sabe que es desencadenado por algún factor que se canaliza por nuestros sentidos, y que muestra una breve evolución creciente e involuntaria.

Se ha hablado de la liberación de algún neurotransmisor en el cerebro que explique o justifique la sensación biológica, afectando a parte del sistema nervioso, pero no está claro cuál (quizá la dopamina). Lo que sí es más evidente es el conjunto de factores que lo desencadenan, los llamados “detonantes” o “triggers”. En general, se dividen principalmente en estímulos visuales y auditivos, con algunos de ellos más habituales que otros, y siempre teniendo en cuenta que no todas las personas se sienten estimuladas de igual modo y por los mismos detonantes, los cuales podrían incluso producir rechazo.

Uno de los más importantes, sin duda, es la voz humana susurrando, y uno de los detonantes que nos puede dar pistas sobre las razones de la existencia del ASMR. Son igualmente frecuentes los sonidos de líquidos, los sonidos realizados con la boca, los golpes repetitivos en diferentes tipos de superficies, etc. Visualmente, se consideran detonantes ciertos movimientos calmados, como pintar un cuadro, ver cortar el pelo de otra persona, contemplar a un niño jugar en silencio, el desplazamiento de manos frente a nuestra cara, etc.

Ambos tipos de detonantes se mezclan en situaciones de atención personal, por ejemplo, cuando una persona nos atiende en un entorno lúdico, médico, etc.

¿Qué origen puede tener el ASMR?

No se han hecho estudios lo bastante profundos sobre el fenómeno como para determinar sin ningún género de dudas qué beneficio evolutivo proporciona el ASMR, permitiendo su existencia entre al menos una parte de la población.

Algunos investigadores han propuesto que se trata de un rastro conservado de la época en la que nuestros antepasados primitivos se acicalaban entre sí, proporcionando una especie de premio placentero en una tarea socialmente necesaria.

Otros han propuesto que el ASMR es algo muy real y necesario incluso hoy en día, especialmente en una determinada época de la vida del ser humano. Los bebés y niños pequeños, durante sus primeros meses y años de vida, dedican básicamente su tiempo a comer y dormir. Ambas tareas son esenciales para garantizar su salud, y de hecho, si un bebé no duerme lo suficiente, puede sufrir diversas anomalías médicas que coarten su desarrollo correcto. Sus madres y padres se afanan pues en ayudarles a dormir, cantándoles al oído o susurrándoles para que se tranquilicen cuando lloran o están nerviosos. Un niño que disponga de un mecanismo que lo haga receptivo a estos esfuerzos paternos, adquiriendo más fácilmente una relajación apropiada que lo lleve a la tranquilidad y el sueño, tendrá una importante ventaja. Por tanto, el ASMR podría ser un fenómeno habitual en la especie humana en la etapa de su infancia, olvidado posteriormente cuando la necesidad de relajación y sueño frecuente va disminuyendo al ir creciendo la edad. Sin embargo, algunas personas conservarían esta receptividad ante ciertos estímulos y seguirían sintiendo ASMR durante toda su vida.

Si esto es cierto, no sería pues tan extraño que oír una persona susurrando actúe como detonante de ASMR, dado que ya lo hacía cuando éramos bebés y escuchábamos a nuestra madre intentando relajarnos y hacernos dormir. La atención personal que ella podía proporcionarnos, demostrando su amor con caricias o besos (un sonido, este último, que se considera uno de los detonantes más efectivos), lo cual nos tranquilizaba y relajaba, seguiría de igual modo vigente como mecanismo detonante, ahora protagonizado por otras personas.

Un seguimiento espectacular en Youtube

Existen obras escritas antiguas que han descrito sensaciones que ahora podemos relacionar con el ASMR, pero en esencia, este no ha sido un fenómeno del que se haya hablado como tal, sino solo experimentado por la población, habitualmente de forma personal y silenciosa.

Siendo una sensación placentera, podría entenderse que las personas traten de buscarla, de localizar aquellos detonantes que la provocan. No obstante, esto no es tan fácil, o al menos no lo ha sido hasta ahora, ya que requiere de una gran dosis de casualidad y mucho tiempo de contemplación del entorno. Por fortuna, ahora existen medios que realmente permiten una contemplación muy prolongada, como la televisión. Hace algunas décadas, se hizo muy famoso un pintor llamado Bob Ross, que durante muchos años presentó un programa televisivo en el que se le podía contemplar explicando cómo realizar sencillas pinturas al alcance de cualquier persona aficionada. Lo particular de Ross era su forma de hablar, casi susurrante, y los suaves movimientos de sus manos y útiles pictóricos. Contemplar a este personaje era una autopista abierta hacia el mundo de los detonantes ASMR, y mucha gente le seguía con verdadero placer, y no solo por sus habilidades en el mundo de la pintura.

Mucho más tarde, llegó Youtube y la capacidad de acceder a todo tipo de videos. Con el tiempo, hace unos 10 años, algunas personas, normalmente anónimas, empezaron a protagonizar en ellos largas sesiones de interpretación de un papel (rol), durante las cuales simulaban, siempre susurrando, atender al oyente y ofrecerle una experiencia de atención personal, como un masaje craneal, una clase de idiomas, un examen médico, etc. Estos videos apenas constaban de una imagen fija y una voz en off, y estaban elaborados casi siempre en inglés.

Llamando rápidamente la atención, y con ello el número de seguidores, se sofisticaron con la aparición en pantalla de la persona que realizaba la interpretación, habitualmente mostrando solo una parte del cuerpo y la cara pero nunca los ojos, manteniéndose así todavía oculta la identidad del llamado “artista de ASMR”, el cual aún podía ser estigmatizado si se conocía su actividad. Su éxito, en todo caso, creció, dado que ahora era posible no solo espolear la excitación auditiva sino también la visual, con movimientos de manos, manipulación de objetos, etc.

Muchas de estas personas acabaron finalmente mostrando el rostro en su totalidad, y su popularidad creció aún más. Incluso aparecieron personas que hacían videos de ASMR en Youtube en muchos otros idiomas. Se realizaron mejoras en las cámaras y en la resolución de los videos, y sobre todo, se mejoró el sonido, ofreciendo una capacidad biaural fundamental como un detonante más y así mejorar la experiencia (como los susurros al oído y el sonido 3D). Se han aplicado asimismo efectos especiales, pantallas verdes, etc., en una iniciativa casi cinematográfica.

En la actualidad, algunos propietarios de canales de este tipo pueden tener millones de suscriptores, y dedicarse completamente a ellos, presentando uno o varios videos por semana (con gran variedad de videos de rol). De hecho, no es necesario sentir ASMR para seguirlos, por cuanto muchas personas que no son sensibles al fenómeno, y no notan el cosquilleo u hormigueo que lo caracteriza, sí sienten una gran relajación y utilizan estos videos para conseguir dormir. Así, el número de seguidores continúa creciendo, convirtiendo el sector en un campo muy atractivo para el patrocinio a través de marcas comerciales (por ejemplo, de objetos y productos que pueden emplearse en los videos), y apto para conseguir unos considerables ingresos de origen publicitario, Patreon, etc.

La oferta es ahora tan variada y amplia, contándose por cientos los canales de ASMR, unos muy veteranos y otros mucho más nuevos e innovadores, que ofrecen un producto de consumo múltiple y diario. Tanto es así que quienes han sentido ASMR toda su vida empiezan a tener problemas para experimentarlo, debido a que la constante repetición y exposición actúan desensibilizando a la persona y disminuyendo la receptividad. Ante esta situación, se hace necesario abandonar la visualización de este tipo de videos durante algún tiempo.

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(Foto: ASMR with Sasha)

El tratamiento mediático

Naturalmente, cuando aparecen canales de 2 o 3 millones de suscriptores, o decenas de millones de visualizaciones de un determinado video, ello llama la atención. El ASMR ha empezado a ser presentado en algunos medios de comunicación, como la radio, la televisión o los periódicos, por periodistas que desconocen el fenómeno y del que prefieren destacar sus aspectos más raros o incluso morbosos, aunque no siempre ocurre así. Es sintomático que su popularidad haya llamado también la atención de famosos influencers y otras personas, siempre ávidas de encontrar nichos en los que localizar una fuente de visualizaciones y suscriptores. La mayoría de ellos tampoco entienden el fenómeno, presentando una mala imitación, casi caricaturesca, que no hace sino arrojar una luz negativa acerca del ASMR entre sus numerosos seguidores.

Dejando aparte esto, quien experimente ASMR tiene ahora una oferta increíblemente amplia para elegir a quien seguir, buscando aquellos detonantes más propicios para él. Hay algunas artistas de ASMR españolas (es más frecuente que sean mujeres las que produzcan videos de esta clase, un hecho a analizar) que han alcanzado un notable seguimiento, y también hay propietarios de canales de ASMR en español en países hispanohablantes. Pueden incluso encontrarse videos de personas no nativas, normalmente estadounidenses, italianas e incluso alemanas, que han usado el español en busca de ampliar su público, y muchas veces con fortuna. En el peor de los casos, aún será posible localizar videos protagonizados por el silencio, en el que la parte visual es la importante, o con sonidos como el espray de agua, en los que el habla humana no precisa estar presente.

El ASMR, en definitiva, sigue siendo un fenómeno sumamente desconocido, desde el punto de vista biológico, pero con una popularidad creciente que, en términos de actualidad, apenas acaba de empezar. (Fuente: NCYT Amazings)