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Tratamientos validados para el TEPT, según el NICE

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Edición de Contenido por Gloria Remírez

El Instituto Nacional de Excelencia para la Salud y los Cuidados (National Institute for Health and Care Excellence, NICE) ha publicado una nueva actualización de la guía sobre Trastorno Por Estrés Postraumático (Post-traumatic stress disorder [NG116]).

La guía, dirigida a profesionales de la salud y personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT), así como a sus familiares y cuidadores, aborda el reconocimiento, evaluación y tratamiento de este problema en niños, jóvenes y adultos y tiene como objetivo ofrecer recomendaciones basadas en la evidencia para mejorar la calidad de vida de las personas con TEPT mediante  la reducción de los síntomas asociados como la ansiedad, los problemas de sueño y la dificultades de concentración.

Con respecto a la versión anterior, la nueva guía del NICE ofrece una actualización en las recomendaciones sobre el acceso a la atención sanitaria, la coordinación entre los servicios de atención a niños y a adultos, los principios de la atención, el tratamiento y el abordaje de personas con TEPT y las necesidades complejas.

En relación con los principios que deben guiar la atención a las personas con TEPT, la guía recomienda:

  • Proporcionar información de manera verbal, pero también escrita sobre las reacciones comunes a los eventos traumáticos, incluyendo los síntomas del TEPT y su evolución, la evaluación y las opciones de tratamiento y apoyo y el lugar en el que se prestarán los servicios.
  • El apoyo entre iguales. Se debe ofrecer a estas personas el acceso a grupos de apoyo, que estén supervisados por personal especializado en salud mental, así como información específica para acceder a dichos servicios.
  • Asegurar ambientes seguros que no supongan una nueva exposición a situaciones traumáticas, tales como evitar evaluar en ambientes ruidosos o sin privacidad, etc.
  • Involucrar y apoyar a los familiares y cuidadores, en el tratamiento y manejo de los problemas psicológicos y de conducta asociados al TEPT (incluido el posible riesgo de suicidio), abordar el impacto de cuidar a una persona con TEPT, cómo ayudar al paciente a acceder a tratamiento, identificar sus propias necesidades como cuidadores, etc. Asimismo, el NICE recomienda proporcionar apoyo emocional y consejo para acceder también a grupos de autoayuda. Debido a la posibilidad de traumatización vicaria, el NICE recomienda evaluar la posible presencia de TEPT en los familiares del paciente y optimizar el plan de tratamiento, realizando psicoeducación sobre TEPT en grupo, si fuera necesario.

A la hora de abordar las opciones del tratamiento, el paciente y sus familiares deben ser informados sobre el objetivo, el contenido, la duración y el modo de aplicación del tratamiento, así como sobre la probabilidad de mejora y recuperación asociada, de los síntomas que cabe esperar que se produzcan durante la intervención (incluido un empeoramiento inicial temporal de la sintomatología) y de que la probabilidad de recuperación es mayor si están comprometidos con el tratamiento. También es importante que el clínico tenga presente cualquier factor social o personal que puede influir en el desarrollo y mantenimiento del trastorno, como malos tratos en la infancia o experiencia de múltiples traumas. El NICE recuerda a los clínicos que las personas con estrés postraumático pueden mostrar miedo, ansiedad o vergüenza, dificultades para implicarse en el tratamiento debido a la evitación del recuerdo de la experiencia o las creencias de que su trastorno es incurable o su ruptura en la confianza hacia los demás.  Por tanto, es importante evaluar el motivo de que la persona no acuda a la cita y permitir cierta flexibilidad en las políticas de asistencia al servicio. Para las personas con TEPT en las que se identifique un riesgo significativo de daño para ellos mismos o para otros, es necesario establecer un plan de seguridad y gestión de riesgos (contando con la participación de los miembros de la familia y cuidadores) como parte de la planificación del tratamiento inicial.

En relación al abordaje del TEPT, el NICE desaconseja el uso del debriefing psicológico en la prevención y tratamiento del TEPT, así como el tratamiento farmacológico en niños o adolescentes menores de 18 años, al no contar con el apoyo científico necesario.

Según la revisión de la literatura existente, los tratamientos que están basados en la evidencia para el TEPT son:

Para la prevención del TEPT en niños y adolescentes:

  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma o monitorización activa durante el primer mes tras el suceso traumático en menores con trastorno de estrés agudo o con síntomas clínicamente importantes para el diagnóstico de TEPT.
  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma en formato grupal para niños y jóvenes de entre 7 y 17 años si ha ocurrido un evento en el último mes que pueda dar lugar a un trauma compartido a gran escala. Estas intervenciones deben basarse en un manual validado, contar entre 5 y 15 sesiones, profesionales entrenados y bajo supervisión continua, y deben incluir entre sus componentes: la psicoeducación sobre las reacciones traumáticas, las estrategias para controlar la hiperactivación, los flashbacks y la planificación de ambientes seguros, el procesamiento y elaboración de los recuerdos traumáticos, la reestructuración delos significados relacionados con el trauma vivido por el individuo y el entrenamiento en estrategias para superar las conductas de evitación.

Para el tratamiento del TEPT en niños:

  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma en formato individual para niños de 5 a 6 años con TEPT  o con síntomas clínicamente importantes de TEPT transcurrido un mes tras el acontecimiento traumático.
  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma en formato individual para niños de 7 a 17 años con TEPT  o con síntomas clínicamente importantes de TEPT durante el primer y tercer mes tras el acontecimiento traumático y más allá de los tres meses. Estas intervenciones deben estar basadas en un manual validado, contar entre 6 y 12 sesiones, profesionales entrenados y bajo supervisión continua, adecuarse a la edad y desarrollo del menor, involucrar a los padres o cuidadores y deben incluir: psicoeducación, elaboración y procesamiento de los recuerdos traumáticos, procesamiento de emociones relacionadas con el trauma (incluida vergüenza, culpa, duelo e ira), reestructuración del significado de la experiencia, entrenamiento para superar las conductas de evitación, preparación para el final del tratamiento, y contemplar sesiones de refuerzo en caso necesario, sobre todo, ante fechas significativas.

Para la prevención del TEPT en adultos:

  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma durante el primer mes tras el suceso traumático en adultos con trastorno de estrés agudo o con síntomas clínicamente importantes de TEPT y que han estado expuestos a uno o más eventos traumáticos en el último mes. Estas intervenciones incluyen:
    • Terapia de procesamiento cognitivo.
    • Terapia cognitiva para el TEPT.
    • Terapia de exposición narrativa.
    • Terapia de exposición prolongada.

Para el tratamiento del TEPT en adultos:

  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma en adultos con TEPT o con síntomas clínicamente importantes de TEPT pasado un mes desde el suceso traumático. Estas intervenciones incluyen:
    • Terapia de procesamiento cognitivo.
    • Terapia cognitiva para el TEPT.
    • Terapia de exposición narrativa.
    • Terapia de exposición prolongada.

    Estas intervenciones deben basarse en un manual validado, ofrecer en torno a 8-12 sesiones (y ampliar según la gravedad del caso), ser dirigidas por profesionales entrenados y bajo supervisión continua y deben incluir: la psicoeducación sobre las reacciones traumáticas, las estrategias para controlar la hiperactivación, los flashbacks y la planificación de ambientes seguros, el procesamiento y elaboración de los recuerdos traumáticos, el procesamiento de emociones relacionas con el trauma, incluida la vergüenza, ira, culpa y duelo, la reestructuración de los significados relacionados con el trauma vivido por el individuo, el entrenamiento en estrategias para superar las conductas de evitación, adoptar un enfoque para restablecer el funcionamiento adaptativo, contemplar la preparación para el final del tratamiento e incluir sesiones de refuerzo en caso necesario, antes fechas significativas.

  • EMDR para adultos con TEPT o síntomas clínicamente significativos de TEPT entre el primer y tercer mes tras el suceso traumático, o más allá del tercer mes, siempre que no sea un trauma relacionado con conflicto bélico y si la persona prefiere este tipo de intervención. Este tratamiento debe basarse en una manual validado, proporcionar entre 8 a 12 sesiones, o más si el paciente lo requiere, ser impartido por profesionales entrenados bajo supervisión, con una aplicación gradual e incluyendo psicoeducación en las reacciones al trauma, manejo de recuerdos y situaciones asociadas al trauma, identificación de los recuerdos diana (a menudo imágenes visuales), y promoviendo las creencias positivas alternativas.
  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, en formato de teleterapia, en adultos con TEPT o con síntomas clínicamente importantes de TEPT más de tres meses desde el suceso traumático, que prefieren esta modalidad de intervención, frente a la terapia cara a cara, siempre que no tengan síntomas severos de TEPT (ante todo, síntomas disociativos) y no tengan riesgo de dañarse a sí mismos o a los demás.

La guía se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

NICE

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