EDUCATIVA

Un ambiente de aprendizaje desafiante proteger al cerebro del envejecimiento

Curación de Contenido por Gustavo Novelo

Un nuevo estudio sugiere que tomar un nuevo reto mental puede ayudar a mantener la vitalidad cognitiva.

Los investigadores de la Universidad de Texas comentan que la participación en actividades que hacen nuestro estilo de vida agradable y enriquecedor puede estar asociado con el mantenimiento de la vitalidad cognitiva. Y que sólo las tareas que implicaban un esfuerzo mental sostenido y desafiante  mejoran la función cognitiva.

Los investigadores compararon los cambios en la actividad cerebral de 39 adultos mayores que realizaron actividades de alto desafío que requirieron un nuevo aprendizaje y el esfuerzo mental sostenido en comparación con actividades de bajo desafío que no requerían el aprendizaje activo.

Los investigadores llevaron a cabo una serie de pruebas cognitivas escaneando sus cerebros con la ayuda de imágenes de resonancia magnética funcional  de todos los participantes.

Los participantes fueron asignados al azar a tareas de alto desafío, bajo desafío, o grupos control con placebos. El grupo de alto desafío pasó por lo menos 15 horas por semana durante 14 semanas aprendiendo habilidades cada vez más difíciles como por ejemplo fotografía digital. El grupo de bajo desafío se reunió durante 15 horas a la semana para socializar y participar en actividades relacionadas con temas como los viajes y la cocina sin ningún componente de aprendizaje activo.

El grupo control estuvo involucrado en tareas cognitivas de baja demanda, tales como escuchar música, jugar juegos simples, o viendo películas clásicas. Todos los participantes fueron evaluados antes y después del período de 14 semanas y un año después.

El grupo de alto desafío demostró un mejor rendimiento de la memoria después de la intervención, y una mayor capacidad para controlar la actividad del cerebro de manera más eficiente.

Antes de participar en la intervención de alto desafío, los adultos mayores estaban procesando tareas, a la vez fáciles y difíciles. Después de la participación fueron capaces de ajustar su actividad cerebral a las demandas de la tarea, mostrando así un uso más eficiente de los recursos neuronales. Este cambio no se observó en el grupo de bajo desafío.

Los investigadores creen que los hallazgos muestran que las actividades mentalmente exigentes pueden ser un neuroprotector y un elemento importante para mantener un cerebro sano en la edad adulta tardía.

“Nuestros resultados proporcionan unas primeras evidencias experimentales de que las actividades de ocio desafiantes mentalmente realmente pueden cambiar la función del cerebro y que es posible que este tipo de intervenciones pueden restaurar los niveles de actividad cerebral a un estado más jóven.

“Sin embargo, nos gustaría realizar estudios mucho más grandes para determinar la universalidad de este efecto y entender quienes  se beneficiarán más de una intervención de este tipo”, explicó la autora principal del estudio la Dra. Denise C. Park.

Ian McDonough, coautor del estudio, dijo: “El estudio muestra claramente que la eficiencia neural mejorada fue una consecuencia directa de la participación en un ambiente de aprendizaje exigente”.

La Dra. Park añadió: “A pesar de que hay mucho más que aprender, somos cautelosamente optimistas en que las disminuciones cognitivas relacionadas con la edad pueden ser más lentas o incluso parcialmente restauradas si los individuos están expuestos a experiencias mentalmente sostenidas y desafiantes.”

Fuente: Journal Restorative Neurology and Neuroscience.

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