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Una investigación de la Universidad Loyola demuestra que la crisis del COVID-19 disminuye el altruismo

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Edición de Contenido por Gloria Remírez

Redacción


Viernes, 17 de Abril de 2020

Psicología

La Universidad Loyola (España) a través del grupo de investigación perteneciente al Departamento de Economía LoyolaBehLAB conjuntamente con la universides de Granada y País Vasco ha realizado un estudio basado en economía del comportamiento para averiguar cómo ha cambiado la generosidad durante una serie de días en los que la amenaza de la pandemia ha ido creciendo. Los resultados del estudio han mostrado que en un periodo de 6 días el comportamiento de la muestra de personas analizadas durante el confinamiento se tornó a menos solidario. Es por ello que los resultados constatan que a una mayor exposición a la amenaza del COVID-19 puede producir un número menor de donaciones, sobre todo en personas de mayor edad, según datos de la población analizada.

El estudio científico denominado “Exposure to the Covid-19 pandemic and generosity in southern Spain” se llevó a cabo del 20 al 25 de marzo de 2020 en Andalucía. Los experimentos comenzaron seis días después del cierre total del país (14 de marzo) y duraron seis días. El 20 de marzo (día 1), hubo 17.980 casos confirmados de contagio y 982 muertes en España. Seis días después, el 25 de marzo, estas cifras aumentaron a 47.610 y 3.434 respectivamente; el día en que España superó a China en número de víctimas. Así, los científicos han puesto de manifiesto una correlación negativa entre el aumento de las muertes y el comportamiento prosocial de los participantes durante los días que duró el experimento.

La muestra analizada fue de 969 participantes, de los cuales el 55% eran mujeres. La metodología fue informar a todos que participarían en una lotería en la que dos participantes ganarían 100 euros. Durante el experimento, se midieron las donaciones reales con la siguiente pregunta: “Si gana el premio de 100 euros, ¿le gustaría donar una fracción a una ONG?” La gente podía elegir cualquier donación entre el 0% y el 100%, en incrementos del 10%. Los resultados indican que conforme avanzaban los días y la pandemia en España, los participantes disminuían la proporción de donaciones, especialmente la población de mayor edad. En una pregunta posterior, se midieron las expectativas de los individuos sobre la donación que harían otros participantes. El resultado fue que las donaciones esperadas fueron más altas que las reales, la gente donaba menos de lo que esperaban de los demás.

Según apunta el investigador principal del proyecto, Pablo Brañas Garza: “Además de demostrarnos los resultados que a lo largo de los días que ha durado el experimento se han disminuido las donaciones, esto nos sugiere que los participantes podrían reducir sus donaciones porque esperan que otros lo hagan. También nos puede sugerir que el ambiente de solidaridad y entusiasmo que el indivuduo observa a su alrededor realmente no se corresponda con la realidad”.

La literatura científica hasta el momento que ha analizado las relaciones sociales en periodos adversos se debate entre dos tendencias. Por un lado se observan signos de “unión ante el enemigo común” y la solidaridad como hemos visto en la población al emprender acciones altruistas como la ayuda al necesitado o la fabricación masiva de mascarillas y material sanitario. Por otro lado existe otra corriente antisocial como las rupturas del confinamiento o el acaparamiento de bienes esenciales por parte de las personas. Según indica el investigador principal del estudio, Pablo Brañas: “La pandemia de Covid-19 puede considerarse un problema de acción colectiva en el que el éxito del grupo depende de las acciones individuales. De hecho, los líderes han apelado a la responsabilidad individual, y la mayoría de estos comportamientos implican un intercambio entre los intereses individuales y colectivos”.

Este estudio puede estar vinculado también con las teorías de la psicología social y la ecología del comportamiento humano que analizan el impacto de las señales de mortalidad en las preferencias y los comportamientos.

La Universidad Loyola posee una amplia trayectoria y un buen número de investigadores dedicados a la Economía del Comportamiento. A través del grupo de investigación perteneciente al Departamento de Economía LoyolaBehLAB, la Universidad desarrolla multiples actividades de investigación en este ámbito dirigidas por el catedrático Pablo Brañas Garza, autor de numerosas publicaciones e investigador de referencia mundial.

La microeconomía se centra en el estudio el comportamiento humano. Los estudios económicos de laboratorio exploran los fundamentos de la economía a través de experimentos abstractos. Dichos entornos no son más que simplificaciones de la vida real basadas en predicciones de Teoría de Juegos. La finalidad de dichos modelos es averiguar la forma en que los humanos toman decisiones, cómo éstas interaccionan con las decisiones de otros individuos y cómo los resultados de dicha interacción estratégica influyen sobre el funcionamiento de la sociedad. (Fuente: U. Loyola)