Beneficios para nuestra salud al ayudar a los demás

Beneficios para nuestra salud al ayudar a los demás

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio (UEO) encuestaron a más de 1,000 estadounidenses de entre 34 y 84 años sobre su participación social y cuánto pensaban que podían confiar en su familia, amigos o cónyuge si necesitaban ayuda.

En una medida clave de la salud, la inflamación crónica, las relaciones sociales positivas se asociaron con una inflamación más baja solo entre los encuestados que dijeron que estaban disponibles para brindar apoyo social a familiares y amigos.

«Puede ser que cuando las personas crean que pueden brindar más apoyo a sus amigos y familiares, estas relaciones sean especialmente gratificantes y alivian el estrés, lo que reduce la inflamación», dijo el coautor del estudio Baldwin Way quien es profesor asociado de psicología.

En otras palabras, es posible que tener personas que lo apoyen no ayude a su salud a menos que usted también esté allí cuando lo necesiten, según los hallazgos.

«Las relaciones positivas pueden estar asociadas con una menor inflamación solo para aquellos que creen que pueden brindar más apoyo en esas relaciones», dijo el autor principal Tao Jiang, estudiante de doctorado en psicología en UEO.

Los datos preliminares sugieren que la conexión entre ofrecer apoyo social y salud es más fuerte en las mujeres, comento Jiang.

«Esto refleja la idea de que las relaciones sociales a menudo se consideran más importantes para las mujeres que para los hombres», dijo Jiang. «Pero el tamaño de nuestra muestra no fue lo suficientemente grande para demostrarlo de manera concluyente. Necesitamos estudiar ese tema más a fondo».

Si bien el estudio solo examinó lo que las personas dijeron que estaban dispuestas a hacer y no sus acciones reales, sí brinda «una comprensión más matizada» del vínculo entre la salud y las relaciones, agrego Jiang.

«Este trabajo subraya la importancia de incorporar el concepto de dar soporte a futuras investigaciones en esta área», concluyo Jiang.

Los hallazgos se publicaron recientemente en línea en la revista Brain, Behavior and Immunity.

Fuente: Ohio State University

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