¿Es la hipersensibilidad una fortaleza o una debilidad?

¿Es la hipersensibilidad una fortaleza o una debilidad?

La palabra sensibilidad se usa mucho en relación con una serie de cosas diferentes. Puede referirse tanto a los sentidos, es decir, nuestra capacidad para percibir el mundo que nos rodea, como a nuestra tendencia a ser afectados por la más mínima acción o ataque del mundo exterior.

Más que «sensibles», algunos son etiquetados como «hipersensibles». Las personas que se ajustan a esta descripción son particularmente emotivas y derraman fácilmente una lágrima cuando ven películas románticas o escuchan canciones tristes, por ejemplo.

El término hipersensibilidad se ha vuelto gradualmente más popular en los últimos años y a menudo se aplica, en parte erróneamente, a la hiperestesia (una condición similar a la sobrecarga sensorial) o a las emociones intensas anormalmente frecuentes. Con el fin de evitar estas connotaciones negativas de exceso, hemos optado por utilizar el término sensibilidad aumentada en este artículo.

La sensibilidad puede ocurrir internamente, en una reacción fisiológica o una emoción, o externamente, en un movimiento de abstinencia, por ejemplo. En ambos casos, está vinculado a desencadenantes internos (por ejemplo, pensamientos) o externos (por ejemplo, entorno) conocidos como estímulos.

Al asumir una variedad de naturalezas, los estímulos pueden ser sociales (por ejemplo, una llamada telefónica de un amigo, un colega que nos habla o un extraño que nos detiene en la calle), emocionales (por ejemplo, un recuerdo de un ser querido o un abrazo de una mascota), fisiológicos (por ejemplo, un estómago retumbante o un latido cardíaco acelerado) o sensoriales (por ejemplo, auditiva, olfativa o visual).

Independientemente de su forma, estamos continuamente expuestos a ellos en nuestra vida cotidiana. Confiando en los recursos de su entorno para sobrevivir, los humanos deben percibir, asimilar y procesar todos estos estímulos para seguir adaptándose.

Sin embargo, no todos reaccionamos de la misma manera a cada estímulo dado…

¿Por qué tenemos diferentes niveles de sensibilidad?

La mayoría de las personas reaccionan aproximadamente de la misma manera cuando se les presenta el mismo estímulo, mientras que aquellos que exhiben una reacción más fuerte se dice que son más sensibles. Esta diferencia se explora en una serie de teorías, que se consolidaron en 2016 bajo el término general de sensibilidad ambiental.

Esta definición recoge el concepto de sensibilidad al procesamiento sensorial (SPS, medido por la autoprueba altamente sensible), que se corresponde más estrechamente en teoría con lo que llamamos «hipersensibilidad» o «alta sensibilidad» en el lenguaje cotidiano. Acuñado en 1997 por Elaine y Arthur Aron, presenta la sensibilidad como rasgo de personalidad con las siguientes características:

  • mayor profundidad del procesamiento de la información
  • mayor reactividad emocional y empatía
  • mayor conciencia de los cambios sutiles en el entorno
  • mayor propensión a la sobreestimulación

El concepto de sensibilidad ambiental también puede verse como un meta rasgo, es decir, un rasgo de personalidad de orden superior que abarca y justifica, hasta cierto punto, conceptos psicológicos existentes como la introversión, la timidez, la inhibición conductual o un temperamento reactivo.

Esto presenta implicaciones importantes para la terapia, el diagnóstico clínico de patologías mentales y la investigación sobre los orígenes de ciertos trastornos mentales.

¡Por lo tanto, una mayor sensibilidad o hipersensibilidad puede ser un activo precioso! Lejos de ser un trastorno mental, juega un papel vital en la forma en que nos adaptamos a nuestro entorno. Sus innumerables implicaciones evolutivas, médicas y sociales ya se están describiendo en muchos estudios en curso en psicología, biología genética y neurociencia.

Fuente: The Conversation

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