Enfermedad de Alzheimer como factor de riesgo frente al Covid-19

Los adultos mayores y las personas que padecen afecciones subyacentes corren mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del Covid-19. De igual manera, las enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, constituyen un importante factor de riesgo frente al virus.

Las personas mayores de 65 años con Covid-19 positivo tienen más probabilidad de ser hospitalizadas, ingresadas a unidades de cuidados intensivos y morir a causa del mismo. En los pacientes que presentan la enfermedad de Alzheimer este riesgo se triplica y puede ser hasta seis veces mayor si tienen más de 80 años.

Entre los principales factores de riesgo vinculados a la enfermedad de Alzheimer se encuentra la edad avanzada, las afecciones de salud que acompañan a la demencia y los comportamientos asociados.

Si bien el hecho de padecer demencia no incrementa en sí mismo el riesgo de muerte por Covid-19, algunas conductas asociadas a la enfermedad pueden poner en peligro la vida de quien la padece. 

Las personas con la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia tienen dificultades para incorporar información nueva, por lo que pueden olvidar lavarse las manos, usar alcohol en gel, colocarse el barbijo o seguir las recomendaciones para prevenir el contagio del virus. En algunos casos, las limitaciones en la movilidad acarrean dificultades para cumplir con las medidas de cuidado, como lavarse las manos de manera adecuada, y la inestabilidad puede llevar a que tengan contacto con superficies que pueden estar infectadas, como pasamanos, andadores o sillas de rueda. De igual manera, el deterioro cognitivo puede provocar que les resulte difícil comprender lo que está ocurriendo, en qué consiste esta nueva enfermedad y cómo adaptarse a la situación de pandemia.

Por otra parte, algunas enfermedades infecciosas, como el Covid-19, pueden agravar el deterioro cognitivo producto de la demencia. El estrés provocado por la preocupación acerca del estado de salud, el miedo a la propia muerte o a la pérdida de los seres queridos también acelera el deterioro cognitivo y la progresión de la demencia.

Generalmente, los pacientes con demencia se encuentran bajo el cuidado de otras personas, ya sea familiares con quienes conviven o profesionales de la salud que se encuentran en residencias para adultos mayores, lo que incrementa el riesgo de transmisión del virus.

En el caso de las personas mayores con Alzheimer, resulta difícil identificar de manera temprana los síntomas de Covid-19 debido a que pueden manifestar indicadores atípicos de la enfermedad, como confusión, agitación, delirios o pérdida de la funcionalidad. Además, las limitaciones en las funciones cognitivas y los problemas en la comunicación obstaculizan su propia capacidad para reconocer los síntomas de la enfermedad y expresar cómo se sienten, retrasando el diagnóstico y la intervención.

En personas con trastornos neurodegenerativos, la internación como consecuencia del virus Covid-19 incrementa el riesgo de desarrollar cuadros graves, por lo que estos pacientes tienen menos posibilidades de beneficiarse del ingreso hospitalario, ya que puede llevar a aumentar la confusión, desorientación y otros síntomas de la demencia. En este sentido, a los adultos mayores con Alzheimer que se encuentran hospitalizados les puede resultar difícil comprender que se encuentran en un lugar desconocido, lejos de sus seres queridos y cuidadores. El uso de máscaras obstaculiza las interacciones no verbales y el reconocimiento facial de los profesionales de la salud, dificultando la comunicación, la capacidad para seguir instrucciones y cumplir con las medidas de higiene y seguridad.

Además de los factores de riesgo mencionados anteriormente, investigaciones recientes dieron cuenta de la relación existente entre la enfermedad de Alzheimer y el virus Covid-19. Es decir, la presencia del gen ApoE 4, principal factor predisponente para desarrollar la enfermedad de Alzheimer, también constituye un factor de riesgo para desarrollar una infección grave por coronavirus y una mayor mortalidad, independientemente de que la persona manifieste deterioro cognitivo en la actualidad.

Por otra parte, las condiciones inflamatorias crónicas y la respuesta inmunológica deficitaria provocada por el envejecimiento del sistema inmunológico incrementan la vulnerabilidad frente a la enfermedad y disminuye la capacidad de los adultos mayores para generar respuestas eficaces contra el virus.

Frente a este panorama, se presentan una serie de recomendaciones para promover los factores protectores que permitan disminuir el riesgo de contagio:

  • Colocar recordatorios escritos o utilizar apoyos visuales que permitan a las personas con Alzheimer recordar las prácticas de higiene y las medidas de cuidado.
  • Instalar letreros o pictogramas en el baño indicando la importancia de lavarse las manos con jabón de forma frecuente y la manera correcta de hacerlo.
  • Contar con alcohol en gel en distintos lugares del hogar como alternativa al lavado de manos en caso de que el adulto mayor tenga limitaciones para llevar solo al baño o, debido a las dificultades en la movilidad, mantenga contacto frecuente con superficies que puedan estar contaminadas.
  • Estar alerta a la presencia de posibles síntomas atípicos de Covid-19, como un aumento en la confusión, alteraciones repentinas en la conducta o delirios. 
  • Solicitar la asistencia de familiares o identificar a una persona que pueda colaborar en las tareas de cuidado en caso de que el cuidador principal se enferme o tenga dificultades para llevar a cabo esta labor en solitario.

Fuente: Terapia Neurocognitiva
Autores:
Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif 
Miembros de Terapia Neurocognitiva

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