Superar las fobias mediante sueños lúcidos

Superar las fobias mediante sueños lúcidos

Una nueva investigación sugiere que los sueños lúcidos pueden ayudar a las personas a reducir sus miedos al permitirles afrontar situaciones relacionadas con fobias en un entorno seguro y basado en el sueño. En un estudio publicado en Psychology of Consciousness: Theory, Research, and Practice, los participantes que se encontraron con el objeto de su miedo en un sueño lúcido a menudo informaron sentir menos miedo al despertar, especialmente cuando el miedo había sido intenso previamente.

Los sueños lúcidos son un tipo de sueño en el que quien duerme se da cuenta de que está soñando. A diferencia de los sueños típicos, los sueños lúcidos suelen permitir a la persona observar conscientemente o incluso controlar lo que sucede durante el sueño. Esta mayor consciencia permite a algunas personas afrontar emociones o experiencias desafiantes de forma vívida e inmersiva, sin ningún riesgo físico.

Aunque los sueños lúcidos han fascinado desde hace mucho tiempo tanto a científicos como al público en general, la investigación sobre sus aplicaciones terapéuticas aún es incipiente. Estudios previos han demostrado que los sueños lúcidos pueden ayudar a mejorar las habilidades motoras, aliviar las pesadillas y reducir el dolor. En este estudio, los investigadores querían explorar si afrontar los miedos durante un sueño lúcido podría ayudar a reducir el miedo en la vida consciente.

El estudio fue realizado por Zhanna Zhunusova, Michael Raduga y Andrey Shashkov en REMspace y el Centro de Investigación Phase en Novorossiysk, Rusia. Los investigadores se centraron en cómo la intensidad del miedo antes y durante un sueño lúcido influía en cómo se sentían las personas después de la experiencia. Su principal pregunta era si experimentar miedo en un sueño lúcido podía cambiar el miedo que se sentía al despertar, y si ese efecto dependía del miedo previo.

Para probar esta idea, los investigadores reclutaron a 76 personas con experiencia previa en sueños lúcidos a través de canales en línea. A cada participante se le pidió que enfrentara intencionalmente un miedo personal durante el sueño lúcido. Después del sueño, completaron un informe que describía lo sucedido, el miedo que sintieron y cómo había cambiado su nivel de miedo, si es que lo había hecho, al despertar.

Los investigadores filtraron los informes para garantizar que solo se analizaran relatos detallados y válidos. En el análisis final, incluyeron 55 informes en los que los participantes describieron claramente sus experiencias y evaluaron sus niveles de miedo antes, durante y después del sueño lúcido.

Un poco más de la mitad de los participantes (51%) afirmó sentir menos miedo después del sueño lúcido. El 49% restante afirmó que su miedo se mantuvo igual. Ninguno de los participantes reportó un aumento del miedo tras afrontarlo en un sueño.

Los investigadores descubrieron que las personas que sentían más miedo al principio eran más propensas a sentirse mejor después del sueño. Entre quienes reportaron un miedo intenso antes de entrar en el sueño, el 62 % afirmó que su miedo había disminuido después. En contraste, solo el 25 % de quienes comenzaron con miedo leve o moderado reportaron una disminución del miedo después del sueño. Esta diferencia fue estadísticamente significativa.

Curiosamente, el nivel de miedo que sintieron los participantes durante el sueño lúcido no pareció afectar el resultado. Independientemente de si sintieron miedo intenso o casi nulo durante el sueño lúcido, su nivel de mejora posterior se mantuvo igual. Este hallazgo sugiere que el hecho de experimentar un miedo en un sueño, independientemente del miedo que haya generado en ese momento, podría ser suficiente para cambiar la percepción de ese miedo en la vida consciente.

Los investigadores también analizaron si factores como el género, el nivel de experiencia de sueños lúcidos y el método empleado para iniciar el sueño lúcido influyeron en los resultados. Ninguno de estos factores mostró una conexión significativa con el cambio en el miedo después del sueño. De igual manera, la forma en que terminó el sueño (ya sea por despertar de forma natural, intencional o debido a perturbaciones externas) no pareció influir en el resultado.

Los investigadores relacionaron sus hallazgos con los tratamientos psicológicos existentes para la ansiedad y las fobias. En particular, observaron similitudes con la terapia de exposición, un método utilizado en la terapia cognitivo-conductual donde las personas confrontan sus miedos de forma gradual y segura. Argumentan que los sueños lúcidos pueden ofrecer una forma única de simular estas experiencias en un entorno interno controlado. También podrían coincidir con elementos de la terapia gestalt, que enfatiza la consciencia y el enfrentamiento directo de las propias emociones.

También especularon sobre posibles vínculos entre los sueños lúcidos y la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, una terapia que se utiliza a menudo para tratar traumas. Dado que los sueños lúcidos ocurren durante el sueño de movimientos oculares rápidos e implican experiencias emocionales vívidas, podrían compartir algunos de los mismos mecanismos neuronales que esta forma de terapia. Estas similitudes podrían ayudar a explicar por qué afrontar el miedo en un sueño puede provocar cambios emocionales duraderos.

Ningún participante del estudio reportó un aumento del miedo después del experimento, lo que los investigadores consideran una señal prometedora de la seguridad de este enfoque. Los sueños lúcidos permiten simulaciones inmersivas de escenarios aterradores sin riesgo de daño físico, lo que podría hacerlos muy adecuados para usos terapéuticos en el futuro.

El estudio presenta algunas limitaciones. Dado que todos los informes se enviaron en línea, los investigadores tuvieron que basarse en experiencias autodeclaradas, que no pueden verificarse de forma independiente. No pudieron medir objetivamente la intensidad de los sueños ni si los participantes realmente enfrentaron los miedos específicos que describieron. El tamaño de la muestra también fue relativamente pequeño, y la mayoría de los participantes tenían experiencia previa con sueños lúcidos, lo que podría no reflejar la realidad de la población general.

A pesar de estas limitaciones, los hallazgos apuntan a posibilidades interesantes. Los investigadores sugieren que estudios futuros deberían explorar si hablar con el objeto del miedo durante un sueño lúcido podría generar beneficios aún mayores. También recomiendan comprobar si el simple hecho de tener un sueño lúcido, sin afrontar ningún miedo, podría reducir la ansiedad. Investigaciones adicionales también podrían examinar las conexiones entre el sueño lúcido y las técnicas terapéuticas establecidas, como las que utilizan la imaginería o los movimientos oculares.

Fuente: Psychology of Consciousness: Theory, Research, and Practice

Articulo original:

Título: Overcoming Phobias by Lucid Dreaming.

Autores: Zhanna Zhunusova, Michael Raduga y Andrey Shashkov.

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