El abrazar la naturaleza abre un camino para reequilibrar nuestro sentido del tiempo

El abrazar la naturaleza abre un camino para reequilibrar nuestro sentido del tiempo

¿Alguna vez has sentido que los minutos se prolongan interminablemente durante un día estresante y, sin embargo, has notado cómo el tiempo parece volar cuando estás absorto en una actividad placentera? Este fenómeno subraya la experiencia altamente subjetiva del tiempo, que puede verse influenciada por una multitud de factores, incluido nuestro entorno, estado emocional y bienestar físico.

Una nueva revisión científica arroja luz sobre un aspecto intrigante de nuestra relación con el tiempo: el papel que juega la naturaleza en la regulación de nuestra percepción del mismo. La investigación ofrece información sobre el diseño de espacios habitables que promuevan un sentido del tiempo más saludable, particularmente en el ritmo acelerado de la vida urbana.

La investigación, publicada en la revista People and Nature, surge en el contexto de un mundo cada vez más urbanizado donde «el tiempo es dinero» se ha convertido en un principio rector. El ritmo implacable de la vida en la ciudad a menudo nos desconecta de los ritmos naturales que alguna vez dictaron la vida humana, lo que lleva a una sensación generalizada de «escasez de tiempo» y su consiguiente estrés. Ricardo Correia, profesor asistente de la Universidad de Turku, Finlandia, sostiene que reconectarse con la naturaleza podría ser la clave para contrarrestar esta presión del tiempo.

La revisión de Correia de la literatura científica sobre este tema reveló dos formas significativas en las que la naturaleza impacta nuestro sentido del tiempo: alterando nuestra percepción de la duración temporal y cambiando nuestra perspectiva temporal.

En primer lugar, la revisión destaca que las experiencias en entornos naturales tienden a ampliar nuestra percepción de la duración temporal. Cuando las personas pasan tiempo en la naturaleza, a menudo perciben que el tiempo se prolonga más de lo que realmente dura. Esto contrasta marcadamente con el entorno urbano, donde el tiempo parece pasar rápidamente.

Este tipo de experiencias en la naturaleza podrían dar a las personas la sensación de tener más tiempo a su disposición, un valioso contrapeso a la sensación urbana común de escasez de tiempo. Esta percepción de una duración prolongada durante las experiencias en la naturaleza puede deberse a los efectos restauradores de los entornos naturales, que pueden cambiar la atención y el estado de ánimo de maneras que alteran nuestra experiencia temporal.

En segundo lugar, la revisión de Correia apunta a cambios significativos en la perspectiva temporal como resultado de la exposición a la naturaleza. La perspectiva temporal se refiere a la orientación de los pensamientos hacia el pasado, presente o futuro. La naturaleza tiene la capacidad de facilitar una perspectiva temporal más equilibrada, ayudando a las personas a realizar una transición fluida entre pensar en el pasado, sumergirse en el presente y considerar el futuro.

Este cambio puede ser especialmente beneficioso para el bienestar mental, ya que un énfasis excesivo en las experiencias pasadas negativas o una preocupación excesiva por el futuro pueden contribuir al estrés y la ansiedad. Al promover una perspectiva temporal más equilibrada, las experiencias en la naturaleza pueden fomentar una perspectiva de la vida más saludable y positiva.

Estos hallazgos se basan en una variedad de estudios que Correia revisó, cada uno de los cuales aporta evidencia a la tesis de que la naturaleza afecta profundamente la forma en que percibimos y experimentamos el tiempo. Por ejemplo, estudios experimentales revelaron que los participantes estimaron que los intervalos de tiempo eran más largos cuando estaban en entornos naturales en comparación con los urbanos, lo que sugiere que la calidad y la percepción del tiempo pueden ser notablemente diferentes según el entorno.

Además, intervenciones como paseos por la naturaleza o incluso ver escenas naturales pueden provocar cambios en la perspectiva temporal, haciendo que las personas se orienten más al presente y reduciendo la atención a las experiencias pasadas negativas.

La importancia de estos hallazgos radica en sus implicaciones para el diseño urbano y las opciones de estilo de vida. En una era en la que la experiencia urbana a menudo nos desconecta de los ritmos naturales, integrar la naturaleza en nuestros entornos de vida podría servir como una contrafuerza terapéutica, ayudando a restaurar una percepción del tiempo más saludable y equilibrada. Esto podría implicar la creación de espacios verdes, parques urbanos y otras iniciativas que faciliten el acceso a entornos naturales, mejorando así el bienestar colectivo de las poblaciones urbanas.

«En conjunto, la evidencia existente sugiere fuertemente que las experiencias de la naturaleza juegan un papel importante en la regulación y el mantenimiento de un sentido saludable del tiempo, y creo que el impacto de la naturaleza en el bienestar humano debería reconocerse mejor», dijo Correia. “Además, nos falta información detallada sobre qué elementos de la naturaleza o experiencias de la naturaleza regulan más nuestra percepción del tiempo. Desarrollar una mejor comprensión de estos aspectos puede proporcionar información importante que nos ayude a diseñar nuestras ciudades y parques para que impulsen nuestro bienestar colectivo”.

Fuente: People and Nature

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