Un estudio reciente publicado en la revista científica American Academy of Neurology encontró que mantener una vida intelectualmente activa puede reducir hasta en un 38 % el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La investigación sugiere que el cerebro puede fortalecerse a través del aprendizaje, la lectura y otras actividades mentales desde la infancia hasta la vejez.
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral progresivo que afecta la memoria, el pensamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas. Aunque existen cambios físicos en el cerebro asociados con esta enfermedad, los investigadores descubrieron que las personas con mayor estimulación mental a lo largo de su vida lograban conservar mejor sus capacidades cognitivas incluso cuando ya existían signos de daño cerebral.
El estudio analizó a más de 1,900 adultos mayores de Chicago, con una edad promedio cercana a los 80 años, durante más de siete años. Los científicos evaluaron diferentes factores relacionados con el “enriquecimiento cognitivo”, como el acceso a libros y materiales educativos en la infancia, la lectura frecuente, visitas a museos, juegos mentales, actividades culturales y hábitos de aprendizaje durante la vida adulta.
Los resultados mostraron que quienes mantuvieron una vida más activa intelectualmente desarrollaron Alzheimer más tarde que quienes tuvieron menos estimulos mentales. En promedio, las personas con mayor enriquecimiento cognitivo retrasaron la aparición de la enfermedad más de cinco años. Además, también tuvieron un 36 % menos riesgo de presentar deterioro cognitivo leve.
Los investigadores explican que este fenómeno se relaciona con la llamada “resiliencia cognitiva”, es decir, la capacidad del cerebro para seguir funcionando adecuadamente a pesar del desgaste o daño físico asociado con la edad.
El estudio destaca que nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para estimular la mente. Actividades simples como leer, aprender algo nuevo, resolver acertijos, mantener conversaciones, participar en actividades culturales o continuar estudiando pueden contribuir a proteger la salud cerebral.
Los autores también consideran importante que existan políticas públicas que faciliten el acceso a bibliotecas, educación y actividades culturales, especialmente para niños y adultos mayores, ya que esto podría ayudar a reducir los casos de demencia en el futuro.
Aunque los científicos reconocen algunas limitaciones en la investigación, los hallazgos refuerzan una idea clave: el cerebro se fortalece con el aprendizaje constante y la actividad intelectual a lo largo de toda la vida.
Referencias:
Título: Associations of Lifetime Cognitive Enrichment With Incident Alzheimer Disease Dementia, Cognitive Aging, and Cognitive Resilience.
Autores: Andrea R. Zammit, Lei Yu, Victoria N. Poole, Alifiya Kapasi, Robert S. Wilson y David A.
Publicado en: Neurology.
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