El equilibrio perfecto entre ciudad y naturaleza

El equilibrio perfecto entre ciudad y naturaleza

Un nuevo estudio publicado en Nature Cities ofrece una visión sorprendente sobre cómo los espacios verdes urbanos influyen en la salud mental: tener una cantidad moderada de vegetación es mejor que tener demasiada o muy poca.

Durante cuatro décadas, investigadores han observado que la naturaleza mejora el bienestar psicológico. Sin embargo, hasta ahora no se sabía con precisión cuánto verdor era necesario para lograr ese efecto. El equipo liderado por Bin Jiang y Jiali Li analizó más de 128,000 artículos y, tras un riguroso filtro, seleccionó 133 estudios que medían la relación entre vegetación y salud mental (ansiedad, depresión, estrés o funciones cognitivas).

El metaanálisis reveló un patrón en forma de U invertida: el bienestar mental mejora al aumentar la vegetación, alcanza su punto máximo con una cantidad moderada y luego disminuye cuando el entorno se vuelve demasiado verde. En otras palabras, ni el exceso ni la falta de vegetación son ideales.

Los resultados mostraron que el nivel óptimo de verdor se encuentra alrededor del 50 %. En concreto, el máximo beneficio se alcanzó con un 53 % de vegetación visible al nivel de los ojos (la que se percibe al caminar por una calle) y con un 51 % en el verdor observado desde arriba (como en imágenes satelitales). Cuando el entorno tiene menos del 25 % o más del 80 % de vegetación, los efectos sobre la salud mental tienden a ser negativos.

¿Por qué ocurre esto? Los científicos proponen que los espacios con poca vegetación generan sensación de vacío o estrés, mientras que un entorno excesivamente verde puede resultar oscuro, inseguro o abrumador para la mente. La clave está en el equilibrio: un nivel medio de vegetación ofrece un ambiente visualmente estimulante y relajante sin provocar fatiga cognitiva.

Aunque el análisis tiene limitaciones —como la diversidad de contextos o la falta de datos sobre la frecuencia de las visitas a parques—, proporciona una base sólida para el diseño urbano basado en evidencia. En lugar de simplemente llenar las ciudades de plantas, los planificadores deberían optimizar la cantidad de áreas verdes para maximizar su impacto positivo en el bienestar psicológico.

En resumen, este estudio redefine una creencia común: más naturaleza no siempre es mejor. Las ciudades más saludables serán aquellas que encuentren la dosis justa de verdor para nutrir la mente sin saturarla.

Referencias:

Título: A generalized relationship between dose of greenness and mental health response.

Autores: Bin Jiang, Jiali Li, Peng Gong, Chris Webster, Gunter Schumann, Xueming Liu y Pongsakorn Suppakittpaisarn.

Publicado en: Nature Cities.

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