El racismo también daña la salud mental

El racismo también daña la salud mental

Según una nueva investigación publicada en Comprehensive Psychiatry. El estudio cuestiona la idea extendida de que el racismo sea principalmente una consecuencia de problemas psicológicos y propone lo contrario: las creencias prejuiciosas pueden contribuir al aumento del malestar emocional, como la ansiedad y la depresión.

Investigadores de la Universidad Nacional Australiana analizaron datos de tres grandes estudios longitudinales realizados en Australia, que siguieron a miles de personas durante varios meses. Este tipo de estudios permite observar qué cambios aparecen primero y ofrece mejores pistas sobre relaciones de causa y efecto. En todos los casos se evaluaron actitudes racistas, niveles de malestar psicológico y distintos indicadores de conexión social.

Los resultados mostraron un patrón consistente. Cuando se observaban los datos en un solo momento, la relación entre racismo y malestar psicológico era débil o poco clara. Sin embargo, al analizar la evolución en el tiempo, surgió un hallazgo clave: el aumento de actitudes racistas precedía y predecía un empeoramiento posterior de la salud mental. Las personas que se volvieron más prejuiciosas tendieron a experimentar más ansiedad, depresión o menor bienestar con el paso de los meses.

En cambio, la evidencia de que el malestar psicológico conduzca al racismo fue inconsistente. Esto sugiere que tener problemas de salud mental no implica automáticamente desarrollar prejuicios, desafiando una creencia común tanto en los medios como en algunos enfoques políticos y sociales.

Un elemento central del estudio fue la conexión social. Las personas que se sentían más solas, excluidas o desconectadas de su comunidad mostraron mayores aumentos tanto en prejuicios como en malestar psicológico. De hecho, cuando se tuvo en cuenta este factor, la relación directa entre racismo y malestar se debilitó, lo que indica que el aislamiento social podría ser una causa compartida de ambos problemas.

Los investigadores proponen que el racismo puede ser psicológicamente dañino porque implica vivir con una sensación constante de amenaza hacia otros grupos, lo que favorece la ansiedad y la hipervigilancia. En conjunto, los hallazgos sugieren que fomentar la inclusión, la confianza y los vínculos sociales podría mejorar la salud mental y, al mismo tiempo, reducir las actitudes prejuiciosas.

Aunque el estudio tiene limitaciones —como el uso de datos autodeclarados y su enfoque en un solo país—, aporta una idea clave: nuestras actitudes sociales no solo afectan a los demás, también influyen de manera profunda en nuestro propio bienestar psicológico.

Referencias:

Título: What goes around comes around? Holding racist attitudes predicts increased psychological distress over time.

Autores: Tegan Cruwys, Olivia Evans, Michael J. Platow, Iain Walker, Katherine J. Reynolds, Christienne Javier, Catherine Haslam, S. Alexander Haslam y Hema Preya Selvanathan.

Publicado en: Comprehensive Psychiatry.

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