Un estudio reciente sugiere que la respiración no solo sirve para mantenernos con vida, sino que también puede anticipar momentos de alegría y entusiasmo antes de que ocurran. La investigación, publicada en el Journal of Affective Disorders, encontró que ciertos cambios en los patrones respiratorios —como respirar un poco más rápido y mover mayor cantidad de aire— pueden predecir la aparición de emociones positivas intensas, como la alegría y la emoción.
El hallazgo es especialmente relevante para personas con antecedentes de depresión. En este grupo, la relación entre respiración y emociones positivas fue más fuerte que en personas sin problemas de salud mental. Esto es importante porque uno de los síntomas más persistentes de la depresión es la dificultad para sentir placer o entusiasmo, incluso después de haberse recuperado de un episodio depresivo.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estudiaron a 73 adultos durante una semana en su vida cotidiana. Los participantes usaron una camiseta inteligente con sensores que registraban continuamente su respiración, mientras que, varias veces al día, respondían encuestas sobre su estado de ánimo en el teléfono. Al analizar los datos, los científicos observaron que los cambios respiratorios ocurrían hasta 30 minutos antes de que las personas reportaran sentirse más alegres o entusiasmadas.
Tradicionalmente, se ha pensado que la respiración lenta es la mejor opción para el bienestar emocional, ya que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Sin embargo, este estudio muestra que, para generar emociones positivas de alta energía, un patrón respiratorio más activo puede ser beneficioso. Dicho de otro modo, la calma y el entusiasmo podrían apoyarse en tipos distintos de respiración.
El estudio también encontró que las personas que practicaban la aceptación emocional —es decir, permitir sentir emociones sin juzgarlas ni intentar cambiarlas— mostraban una conexión más clara entre su respiración y su estado de ánimo positivo. Esto sugiere que una actitud abierta hacia la propia experiencia interna puede ayudar a que los cambios físicos del cuerpo influyan mejor en las emociones.
Aunque la investigación tiene limitaciones y no demuestra que la respiración cause directamente la alegría, sus implicaciones son prometedoras. En el futuro, dispositivos portátiles podrían detectar patrones respiratorios asociados a bajo ánimo y sugerir ejercicios específicos para favorecer estados emocionales positivos, lo que podría ayudar a prevenir recaídas en la depresión.
Referencias:
Título: When breath lifts your mood: Dynamic everyday links between breathing, affect, and emotion regulation in remitted depression.
Autores: Sean A. Minns, Bruna Martins-Klein, Sarah L. Zapetis, Ellie P. Xu, Jiani Li, Gabriel A. León, Margarid R. Turnamian, Desiree Webb, Archita Tharanipathy, Emily Givens y Jonathan P. Stange.
Publicado en: Journal of Affective Disorders.
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