La soledad se reconoce cada vez más como uno de los problemas de salud pública global más graves de nuestro tiempo. Desde el Ministerio de la Soledad de Japón hasta el llamado del Director General de Salud Pública de EE. UU. a la conexión social, los gobiernos están tomando conciencia del impacto que la desconexión tiene en nuestros cuerpos, mentes y sociedades. La Organización Mundial de la Salud informa que 1 de cada 4 adultos mayores está socialmente aislado, y entre el 5 % y el 15 % de los adolescentes experimentan soledad persistente.
Pero aquí está el problema: nuestra ciencia no se ha puesto al día.
Gran parte de lo que sabemos sobre la soledad se basa en investigaciones realizadas en unos pocos países, principalmente en el hemisferio norte. Las definiciones, encuestas e intervenciones a menudo se han basado en suposiciones culturales limitadas, pero se aplican globalmente. Si la conexión se ve diferente en todas partes, ¿por qué seguimos intentando medirla de la misma manera?
Ésta es la pregunta que dio origen a nuestro proyecto.
Repensando la ciencia de la conexión humana
En 2023, con el apoyo de la Fundación Benéfica Mundial Templeton, iniciamos una iniciativa de investigación global. Nuestro objetivo era comprender mejor cómo las personas de todo el mundo experimentan la conexión, el aislamiento y la pertenencia, y fundamentar esta comprensión en sus propias palabras. Hasta donde sabemos, podría ser uno de los proyectos cualitativos más completos sobre la conexión social jamás emprendidos.
En nuestra primera fase, realizamos 357 entrevistas a profundidad en ocho países: Brasil, Zimbabue, India, Filipinas, Marruecos, Turquía, China y Estados Unidos. Estas entrevistas se diseñaron para comprender el significado de la conexión social en estos países y dentro de ellos.
Cada sesión tuvo una duración de 60 a 150 minutos y se impartió en el idioma de preferencia de los participantes. Investigadores locales desarrollaron conjuntamente las preguntas y las estrategias de muestreo, garantizando la pertinencia cultural y el rigor científico de cada paso.
Utilizamos un método innovador llamado muestreo por deriva, un tipo de derivación en cadena dirigida, para llegar a una muestra diversa de todos los niveles de ingresos, identidades de género, estado civil, ubicaciones urbanas y rurales, y niveles de soledad autodeclarados. En lugar de pedir a las personas que clasificaran sus experiencias en categorías predefinidas, las invitamos a describir cómo sentían, percibían y cambiaban la conexión (y la desconexión) a lo largo de sus vidas.
Lo que escuchamos
Esta publicación pretende compartir algunas ideas iniciales y destacadas de nuestras entrevistas, en lugar de presentar hallazgos exhaustivos. A continuación, se presentan algunos de los hallazgos que escuchamos:
- “No tendrás a nadie en quien confiar tus miedos, tus preocupaciones, tu felicidad”. — Participante, Zimbabue, sobre el impacto del aislamiento en las relaciones familiares.
- “Hay que dejar de desanimarse y hay que empezar a afrontar la situación” — Participante, India, destacando la desconexión entre la experiencia auténtica y las expectativas de los demás.
- “A veces también me sentía desconectado de mí mismo” — Participante, Zimbabwe, indicando que la soledad no es sólo estar solo.
Creemos que estas historias merecen ser escuchadas en las propias palabras de los participantes.
A dónde conduce esto
Entonces ¿qué sigue?
Nuestra respuesta: Seguimos escuchando. Si bien esta primera fase ha proporcionado una base cualitativa sin precedentes, apenas estamos comenzando a desentrañar los hallazgos. Nuestro equipo ya está codificando y analizando las entrevistas para mapear patrones y diferencias interculturales, explorando, por ejemplo, cómo los roles económicos, las normas religiosas y las expectativas de género configuran las experiencias de conexión. Este será, sin duda, un tema de la siguiente fase.
Todos los datos, métodos y hallazgos estarán disponibles abiertamente, en consonancia con nuestro compromiso con la ciencia abierta. Así que, si eres investigador, mantente atento a este espacio, ya que habrá muchos casos de uso diferentes de nuestros datos, más allá de los nuestros. Y si bien en futuras fases se explorará el desarrollo de herramientas culturalmente sensibles para medir la conexión social, creemos que este paso solo debe darse tras una escucha profunda, fundamentada y ética.
Una ciencia más humana
Vivimos en un mundo más conectado que nunca, pero no menos solitario. Si queremos comprender y abordar esta paradoja, necesitamos una ciencia que refleje la experiencia humana en su conjunto.
Eso empieza con humildad. Empieza por escuchar. Y empieza por recordar que el dato más importante siempre es la persona que tenemos delante.
Fuente: Psychology Today
Referencias:
Este proyecto está financiado por Templeton World Charity Foundation.
Autores: Miguel Silan, Aparna Shankar, Hans Rocha IJzerman, Pauline Toren, Kristine Rayco, Clarissa Coronel, Gift Morumbo, Prakhar Srivastava, Charlotte Fayloyga, Allysson Dantos Silva, Mohammed Zouiri, Xin Liu, Dugyu Tasfiliz, y Rachel Wood, y sus equipos en Zimbabue, India, Filipinas, Brasil, Marruecos, China, Turquía y los Estados Unidos.
Publicado en: https://doi.org/10.54224/32560
