¿Por que vemos rostros o figuras donde no existen?

La experiencia de reconocer una imagen familiar en un objeto no relacionado se llama pareidolia. Ejemplos de pareidolia incluyen encontrar formas en las nubes, ver un conejo en la luna e interpretar dos puntos junto a un paréntesis como una cara sonriente. 🙂

La pareidolia es un error de la mente, parte de una tendencia humana a percibir patrones en circunstancias aleatorias. Pareidolia de caras – detectar caras en objetos que no tienen ninguna- es la forma más común de este fenómeno psicológico.

¿Qué causa la pareidolia?

Nuestros cerebros están programados para encontrar y recordar patrones.

Esta habilidad para el reconocimiento de patrones no es un lujo: es esencial para nuestra supervivencia. Sin él, seríamos incapaces de realizar las funciones más básicas, desde clasificar todas las diferentes sensaciones que golpean nuestro sistema nervioso hasta crear mapas mentales, evitar peligros e identificar alimentos.

El reconocimiento de patrones también permite nuestras habilidades de orden superior como el razonamiento, el habla, la toma de decisiones y la resolución de problemas, hasta el punto de que algunos neurocientíficos creen que el procesamiento superior de patrones es la característica que más distingue los cerebros humanos de los cerebros de otros animales.

La detección de rostros, en particular, es una especialidad humana. Dos regiones del cerebro humano, el área fusiforme de la cara y el área de la cara occipital, están dedicadas a él, y muchas otras partes del cerebro se colocan en.

La evolución ha dedicado gran parte de nuestro cableado neuronal a identificar rostros porque los humanos son animales muy sociales. Dependemos de las personas que nos rodean para obtener protección, información y colaboración, por lo que nos beneficia poder reconocer rápidamente si alguien es un amigo o un enemigo.

Sin embargo, tener un sistema de reconocimiento facial tan marcado tiene sus inconvenientes. Tenemos franjas enteras de neuronas esperando la oportunidad de identificar una cara, cualquier cara. A veces fallan y se activan cuando no hay rostros reales presentes.

Estas identificaciones erróneas ocurren en un abrir y cerrar de ojos y no tenemos ningún control consciente sobre ellos. Por eso es tan difícil «no ver» la ilusión de un rostro, incluso si sabemos que es sólo un accidente de luces y sombras.

Con la pareidolia, las mismas caras tienden a aparecer una y otra vez. Busque en la web y encontrará que detectar a un Cookie Monster en una variedad aleatoria de objetos es una ocurrencia bastante común. ¿Por qué es eso?

Aunque nacemos con el marco neurológico para el reconocimiento de patrones, debe ser completado por la experiencia. Considere el reconocimiento facial: una persona ciega que recupera la vista al final de la vida tiene las regiones cerebrales necesarias para la detección de rostros, pero aún necesita algunas semanas de visión del mundo real antes de que puedan comenzar a identificar rostros humanos y distinguir a las personas.

Los patrones específicos que detectamos en nuestro entorno están moldeados por nuestra cultura y antecedentes. Cuando experimentamos la pareidolia de rostros, a menudo hacemos coincidir las formas que estamos viendo con plantillas mentales de rostros con los que ya estamos familiarizados. Para un católico piadoso, podría ser un Jesús barbudo o una Virgen María con velo. Para un niño norteamericano de los años 70, 80 o 90, por otro lado, podría ser un Muppet azul difuso.

Fuente: Psychology Today

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