Ex cristianos, más progresistas

Ex cristianos, más progresistas

Un estudio reciente analizó cómo el pasado religioso influye en las ideas políticas de las personas no creyentes en Estados Unidos. Los resultados muestran que quienes abandonaron el cristianismo —conocidos como ex cristianos o “apóstatas”— tienden a tener posturas más progresistas que aquellos que nunca han tenido una religión.

El crecimiento de la población no religiosa es notable y se espera que en las próximas décadas sea el grupo más grande del país. Dentro de este sector hay dos tipos principales: quienes nunca han sido religiosos y quienes dejaron su fe. Comprender sus diferencias ayuda a explicar tendencias políticas actuales.

Los investigadores exploraron una teoría llamada “reacción política adversa”, que sugiere que la participación de grupos cristianos conservadores en la política ha llevado a algunas personas a alejarse de la religión y adoptar posturas más liberales. Para comprobarlo, analizaron datos de miles de encuestas realizadas en 2021 a personas sin afiliación religiosa.

Los resultados indican que los ex cristianos apoyan en mayor medida temas como el derecho al aborto, la reforma del sistema de justicia penal, la protección del voto, la inmigración menos restrictiva y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, este grupo percibe con más frecuencia a los cristianos conservadores como una amenaza para su forma de vida, lo cual se relaciona con su inclinación política hacia la izquierda.

También se encontró que cuanto mayor es la percepción de amenaza, más progresistas tienden a ser las opiniones, especialmente entre quienes dejaron la religión. En cambio, las personas no religiosas de toda la vida solo cambian significativamente sus posturas cuando esa percepción de amenaza es muy alta.

El estudio observó estas tendencias en distintos grupos raciales, aunque con algunas variaciones. En general, los ex cristianos de diversos orígenes también mostraron posturas más liberales, aunque en ciertos casos, como en algunos grupos latinos, las opiniones podían cambiar dependiendo de qué tan amenazados se sentían por los grupos conservadores.

A pesar de estos hallazgos, los investigadores aclaran que el estudio muestra relaciones, no causas. Es posible que algunas personas primero adopten ideas progresistas y luego decidan abandonar la religión, y no necesariamente al revés.

En conclusión, el abandono de la religión, especialmente del cristianismo, está fuertemente relacionado con posturas políticas más progresistas, en gran parte influido por factores sociales y percepciones de conflicto con grupos religiosos conservadores. Este fenómeno podría tener un impacto importante en el futuro político del país.

Referencias:           

Título: Leftward March from Church: Ideology Among Ex-Christian vs Lifelong Nonreligious Americans.

Autores: Ayse Busra Topal y Spencer Kiesel.

Publicado en: The Journal of Race, Ethnicity, and Politics.

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