Un estudio reciente publicado en la revista científica npj Science of Learning encontró que la capacidad de los estudiantes para formular preguntas complejas mejora su desempeño en proyectos creativos, pero puede perjudicar sus resultados en exámenes de opción múltiple.
Los investigadores siguieron durante un semestre a 68 estudiantes universitarios de psicología para observar cómo cambiaban sus habilidades para hacer preguntas a medida que aprendían más sobre la materia. Descubrieron que, con el tiempo, los alumnos empezaron a formular preguntas más específicas, originales y complejas relacionadas con el contenido del curso, lo que indica un mayor dominio del tema.
Esta habilidad resultó especialmente útil en tareas abiertas, como un proyecto de investigación en el que los estudiantes debían diseñar y realizar un experimento. En este tipo de actividades, quienes hacían preguntas más profundas y bien enfocadas obtuvieron mejores calificaciones, ya que este enfoque favorece el pensamiento creativo y la generación de nuevas ideas.
Sin embargo, los resultados fueron distintos en el examen final de opción múltiple. Los estudiantes que formulaban preguntas más complejas y originales tendieron a obtener calificaciones más bajas. Los investigadores sugieren que esto ocurre porque los exámenes estandarizados requieren recordar información específica y elegir una única respuesta correcta, lo cual no siempre coincide con la mentalidad exploratoria y analítica que impulsa la formulación de preguntas complejas.
El estudio también mostró que el momento en que se hacen preguntas complejas es importante. Al inicio del curso, cuando los estudiantes aún no dominaban los conceptos básicos, hacer preguntas muy complicadas se asoció con un peor desempeño. En cambio, hacia el final del semestre, la complejidad de las preguntas reflejaba una mejor comprensión y se relacionaba con mejores resultados en tareas creativas.
Estos hallazgos revelan una posible contradicción en los sistemas educativos actuales: se fomenta que los estudiantes cuestionen y piensen de manera crítica, pero muchas veces se les evalúa mediante exámenes que premian la memorización y las respuestas rápidas. Los autores del estudio sugieren que sería útil considerar métodos de evaluación más abiertos que valoren mejor las habilidades de pensamiento profundo y creativo.
Aunque el estudio tuvo limitaciones, como el tamaño reducido de la muestra y su enfoque en una sola materia, sus resultados aportan evidencia de que la forma en que los estudiantes hacen preguntas influye directamente en su aprendizaje y en su rendimiento académico.
Referencias:
Título: Knowledge reshapes inquiry by changing question asking ability and impacting academic assessment.
Autores: Tuval Raz y Yoed N. Kenett.
Publicado en: npj Science of Learning.
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