3 maneras de manejar la ansiedad laboral cuando hay despidos

3 maneras de manejar la ansiedad laboral cuando hay despidos

Muchas personas lidian con ansiedades relacionadas con el trabajo, tales como:

«Cuando reviso mis correos electrónicos por la mañana, temo que me queden sin trabajo».

«Estoy trabajando incansablemente para demostrar mi valía como empleado y todavía me siento inadecuado».

«Estoy en alfileres y agujas todos los días esperando escuchar lo que esta reestructuración corporativa significará para mí».

Si te relacionas con lo anterior, debes saber que no estás solo(a).

La preocupación constante por perder su empleo puede tener una influencia negativa en tu bienestar. A nadie le gusta existir en un estado prolongado de incertidumbre.

Según una investigación publicada en Frontiers in Psychology, la inseguridad laboral puede tener un efecto perjudicial en tu motivación y enfoque y puede causar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión.

Ser despedido es difícil. Sentir una amplia gama de emociones después de un despido, incluida la tristeza, la ira, el miedo y la ansiedad, es natural.

Si estás luchando para lidiar con la ansiedad relacionada con la inseguridad laboral o un posible despido, aquí hay tres cosas que puedes hacer para manejarlo.

  1. Identifica tus factores desencadenantes y planifica con anticipación

El primer paso es identificar qué está desencadenando tu ansiedad. Conocer la causa de tu ansiedad puede ayudarte a desarrollar un plan para abordar tus preocupaciones, tal vez desplegando un «pesimismo defensivo».

Un estudio publicado en Social and Personality Psychology Compass encontró que el pesimismo defensivo, o practicar mentalmente su respuesta a los peores escenarios, puede ayudarte a controlar la ansiedad de una manera saludable.

Por ejemplo, una vez que tengas algo de claridad sobre la causa de tu ansiedad, crea un plan de contingencia. Considera lo que harías si te despidieran repentinamente. ¿Cuál sería tu curso de acción? ¿Tienes fondos de emergencia? Detallar cada paso de tu plan. Considera tu enfoque para lidiar con problemas como el dinero, la salud y el empleo.

La actividad de hacer planes de contingencia te dará una sensación de control que puede ayudar a calmar tu ansiedad.

  1. Recuérdate a ti mismo tu fuerza

Cuando estés atrapado en una situación desafiante, trata de recordar algunas de las cosas más difíciles que has superado con éxito en tu vida.

Un estudio publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology mostró que las personas a las que se les hizo pensar en una situación que superaron mostraron un mayor bienestar psicológico.

Sumérgete en la reflexión. Comienza pensando en una instancia que fue difícil de manejar para ti y hazte preguntas como:

«¿Qué cualidades me permitieron tener éxito?»

«¿Cómo fue esa situación similar a mi situación actual?»

Recordarte a ti mismo cómo has enfrentado y superado la adversidad en el pasado es una estrategia de resiliencia bien probada. Esto te ayudará a reconocer tu ingenio en caso de que te enfrentes a un despido.

  1. Tu trabajo es solo parte de tu identidad, no toda

Un estudio publicado en la revista Frontiers of Psychology mostró que las personas que se reducen a un atributo, su trabajo, por ejemplo, tienen más probabilidades de sentirse deshumanizadas (como nada más que una máquina o herramienta) y tienen niveles más altos de desconexión, depresión y agotamiento.

Esto resalta la importancia de diversificar tu sentido de tí mismo. Puedes comenzar invirtiendo en varias facetas de tu vida. Por ejemplo:

  • Dedica tiempo a tus pasatiempos. Elige uno nuevo o vuelve a algo que podrías haber abandonado.
  • Vuelve a encarrilar tu régimen de ejercicios. Busca mejorar tu bienestar mental y físico a través de actividades que te alienten a mover su cuerpo.

Diversificar tu identidad puede evitar que pierdas el sentido de quién eres cuando las cosas en el trabajo no van bien.

Conclusión

Perder tu trabajo es una experiencia difícil, pero hay cosas que puedes hacer para ayudar a controlar tu ansiedad durante este tiempo. Recuerda que no estás solo. Mantente positivo. Mantén tu mente ocupada. Cuídate física y emocionalmente. Y no tengas miedo de buscar ayuda profesional.

Fuentes: Frontiers in Psychology, Social and Personality Psychology Compass, Journal of Consulting and Clinical Psychology, Frontiers of Psychology

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