Un estudio reciente publicado en Archives of Sexual Behavior revela que la frontera entre las relaciones románticas y las platónicas es mucho menos clara de lo que solemos pensar. Tradicionalmente, se ha creído que el sexo y la atracción sexual son los elementos que diferencian una relación romántica de una amistad cercana. Sin embargo, las experiencias reales de muchas personas cuentan otra historia.
Los investigadores entrevistaron a 30 personas de Canadá y Estados Unidos que mantenían o habían tenido relaciones íntimas no sexuales: algunas románticas sin sexo, otras amistades muy profundas. Encontraron que, en la práctica, muchas de estas relaciones comparten rasgos emocionales y estructurales muy similares.
Uno de los hallazgos más claros fue que la intimidad emocional y física —como abrazos, tomarse de la mano o compartir vulnerabilidades— no es exclusiva de las parejas románticas. Muchas amistades intensas ofrecen niveles similares de cercanía. También se observó que el amor romántico, aunque descrito como “diferente”, muchas veces es difícil de definir con precisión. Para varias personas, esa diferencia proviene más de las expectativas culturales que de sentimientos radicalmente distintos.
Otro punto importante fue la interdependencia: aunque suele ser más común en relaciones románticas (por ejemplo, vivir juntos, planear el futuro o compartir familia), también apareció en amistades profundas, especialmente en relaciones queerplatónicas.
Los investigadores notaron que el peso de las normas sociales influye fuertemente en cómo la gente etiqueta sus vínculos. Algunas personas se sentían frustradas porque sus relaciones no románticas —a pesar de ser significativas y comprometidas— no eran reconocidas socialmente como “válidas” en el mismo nivel que las románticas.
El estudio también reveló que la atracción romántica no siempre implica deseo sexual. Para muchas personas, puede estar más ligada a la conexión emocional o intelectual, y expresarse como una “sensación magnética” o un deseo de cercanía intensa.
A lo largo del tiempo, muchas relaciones evolucionaron: amistades que se volvieron romances, romances que se transformaron en vínculos platónicos profundos, o relaciones que simplemente cambiaron de etiqueta sin perder su importancia. Esto muestra que las categorías de relación son mucho más flexibles de lo que dicta la cultura.
En conclusión, las relaciones románticas y las platónicas íntimas tienen más en común de lo que creemos. La sociedad suele imponer definiciones rígidas, pero la experiencia humana es más diversa. Este estudio invita a reconocer y valorar distintos tipos de vínculos afectivos, más allá de las etiquetas tradicionales.
Referencias:
Título: Sex, Attraction, and Social Norms: Distinguishing Romantic and Non‑Romantic Relationships in Non‑Sexual Contexts.
Autores: Ana Carolina de Barros, Emily RL Lackie y Sari y M. van Anders..
Publicado en: Archives of Sexual Behavior.
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