Una nueva investigación publicada en la revista científica Journal of Personality and Social Psychology sugiere que la información verdadera tiene una ventaja natural sobre la desinformación cuando las personas la evalúan sin la influencia de algoritmos o redes sociales. Este hallazgo cuestiona la idea común de que las mentiras se difunden más fácilmente que los hechos.
El estudio, dirigido por Nicolas Fay de la University of Western Australia, incluyó cuatro experimentos con más de 4,600 participantes. En estas pruebas, las personas debían crear mensajes para persuadir a otros o para captar su atención, basándose en información verdadera, falsa o sin restricciones. Algunos mensajes también fueron generados por la inteligencia artificial GPT-3.5.
Los resultados fueron consistentes: los mensajes veraces fueron considerados más persuasivos, más interesantes y con mayor probabilidad de ser compartidos. Por el contrario, los mensajes falsos no solo resultaron menos convincentes, sino que en algunos casos provocaron que los lectores creyeran menos en lo que afirmaban. Esto sugiere que las personas tienden a confiar más en la información precisa y responden mejor a ella.
Sin embargo, el estudio también encontró que la decisión de compartir un mensaje no depende únicamente de si es verdadero o falso. Las personas suelen compartir contenido que les genera emociones positivas o que facilita la interacción social, como iniciar conversaciones o reforzar vínculos con otros.
Otro hallazgo llamativo fue que los mensajes generados por inteligencia artificial fueron evaluados como más persuasivos y más fáciles de compartir que los escritos por humanos, especialmente cuando la IA recibió instrucciones de producir contenido veraz. Además, cuando los participantes tenían libertad para escribir mensajes persuasivos, la mayoría tendía a ser honesta de forma natural, lo que indica una inclinación humana hacia la verdad al comunicar información.
Los investigadores concluyen que, en condiciones normales, las personas están predispuestas a crear y aceptar información verdadera. También señalan que gran parte de la desinformación en internet proviene de un pequeño grupo de usuarios que la difunden masivamente, más que de una preferencia general del público por las mentiras.
No obstante, el estudio reconoce limitaciones: los experimentos se realizaron en entornos controlados y con participantes principalmente occidentales y con estudios superiores, por lo que los resultados podrían variar en contextos reales y en otras poblaciones. Aun así, la investigación aporta evidencia de que la verdad puede ser tan o más atractiva que la desinformación, especialmente cuando no intervienen los algoritmos de las plataformas digitales.
Referencias:
Título: Truth Over Falsehood: Experimental Evidence on What Persuades and Spreads.
Autores: Nicolas Fay, Keith J. Ransom, Bradley Walker, Piers DL Howe, Andrew Perfors y Yoshihisa Kashima.
Publicado en: Journal of Personality and Social Psychology.
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