Un estudio publicado en Nature Medicine encontró que la dieta mediterránea podría ser especialmente útil para reducir el riesgo de demencia, sobre todo en personas con predisposición genética a la enfermedad de Alzheimer.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria y las capacidades cognitivas. Un factor clave de riesgo es el gen APOE4: quienes heredan una copia tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad, y quienes heredan dos copias enfrentan un riesgo aún mayor.
El equipo de investigadores analizó durante décadas a miles de participantes de dos grandes estudios de salud en EE. UU. midiendo sus genes, hábitos alimenticios y más de 400 metabolitos en la sangre (moléculas que reflejan cómo el cuerpo procesa los alimentos). Encontraron que la relación entre ciertos metabolitos y el riesgo de demencia dependía del perfil genético.
En personas con dos copias del gen APOE4, los niveles elevados de algunas grasas en la sangre (como esfingomielinas y ciertos tipos de colesterol) se asociaron con mayor riesgo de demencia. En cambio, otras moléculas grasas, como los glicéridos, parecieron ofrecer un efecto protector, pero solo en este grupo de alto riesgo.
La dieta mediterránea —rica en frutas, verduras, granos integrales, frutos secos y grasas saludables como el aceite de oliva— mostró un efecto protector general contra la demencia. Sin embargo, este beneficio fue aún más fuerte en personas con alto riesgo genético. De hecho, casi un 40 % de este efecto positivo se explicó por la capacidad de la dieta para influir en los metabolitos relacionados con la demencia en portadores del gen APOE4.
El estudio también identificó compuestos con un posible efecto protector causal, como los carotenoides (presentes en frutas y verduras de colores intensos) y un metabolito llamado 4-guanidinobutanoato.
Aunque los hallazgos son prometedores, tienen limitaciones: la mayoría de los participantes eran de ascendencia europea y con alto nivel educativo, y los diagnósticos no siempre provinieron de evaluaciones clínicas. Aun así, la investigación abre la puerta a diseñar estrategias nutricionales más personalizadas para prevenir la demencia, especialmente en personas con alto riesgo genético.
En palabras de los autores, comprender cómo la genética, la dieta y los metabolitos interactúan entre sí podría ayudar a desarrollar nuevas formas de cuidar la salud cerebral y retrasar la aparición del Alzheimer.
Referencias:
Título: Interplay of genetic predisposition, plasma metabolome and Mediterranean diet in dementia risk and cognitive function.
Autor: Yuxi Liu, Xiao Gu, Yanping Li, Fenglei Wang, Chirag M. Vyas, Cheng Peng, Danyue Dong, Yuhan Li, Yu Zhang, Yin Zhang, Oana A. Zeleznik, Jae H. Kang, Molin Wang, Frank B. Hu, Walter C. Willett, Olivia I. Okereke, A. Heather Eliassen, Peter Kraft, Meir J. Stampfer y Dong D. Wang..
Publicado en: Nature Medicine.
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