Cómo el asombro fortalece la conexión social

Cómo el asombro fortalece la conexión social

Sentir asombro —esa emoción que nos invade al contemplar un cielo estrellado, una montaña imponente o un momento profundamente inspirador— no solo nos hace más humildes y menos centrados en nosotros mismos. Según un nuevo estudio publicado en la revista Emotion, también puede fortalecer nuestro sentido de pertenencia y conexión con los grupos a los que pertenecemos, como una comunidad, una universidad o incluso un país.

El asombro genera lo que los investigadores llaman “fusión de identidad”, un estado en el que nuestra identidad personal se entrelaza con la identidad de un grupo. Esto puede motivar mayor cooperación, lealtad e incluso disposición a actuar en beneficio colectivo.

Para explorar este fenómeno, un equipo de científicos en Estados Unidos y Australia realizó cinco estudios con más de 1,100 personas. En algunos casos analizaron la tendencia natural de las personas a experimentar asombro; en otros, provocaron esta emoción recordando experiencias inspiradoras o usando realidad virtual con escenas de la naturaleza.

Los resultados fueron consistentes:

Quienes experimentaban asombro con mayor frecuencia reportaban una conexión más fuerte con su país o universidad, incluso considerando factores como ideología política o creencias religiosas.

Recordar un momento inspirador o presenciar imágenes impresionantes (como una migración de medusas en RV) aumentaba la disposición a sentirse parte de un grupo y a apoyarlo.

El efecto se debía, en gran parte, a la sensación de ser parte de algo más grande, lo cual expande nuestra perspectiva y abre la puerta a la solidaridad.

Los investigadores también encontraron diferencias culturales: en EE.UU., algunos participantes asociaron la fusión de identidad con apoyo a acciones extremas en defensa del grupo, mientras que en Australia predominó la inclinación hacia formas de apoyo no violentas.

Más allá de los matices, la conclusión es clara: el asombro es una herramienta poderosa para crear unidad. Puede reforzar nuestra relación con grupos tradicionales (como una nación), pero también ampliar nuestro sentido de comunidad hacia la humanidad o la naturaleza en su conjunto.

El reto ahora, señalan los autores, es explorar cómo cultivar el asombro en la vida diaria para inspirar cooperación y acción conjunta frente a desafíos globales, como el cambio climático. En palabras de los investigadores, el asombro no es solo un momento pasajero: es una puerta hacia un destino compartido.

 Referencias:

Título: From Vastness to Unity: Awe Strengthens Identity Fusion.

Autor: Ji Young Song, Jack W. Klein, Young-Jae Cha, Sean Goldy, Haisu Sun, James Tisch y Brock Bastian.

Publicado en: Emotion.

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