Los problemas de sueño actúan como mediadores entre las enfermedades crónicas y la depresión.

Los problemas de sueño actúan como mediadores entre las enfermedades crónicas y la depresión.

Una investigación ha revelado que las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular, así como quienes padecen enfermedades cardíacas, diabetes e hipertensión, tienen mayor probabilidad de desarrollar depresión. Además, las personas con problemas de sueño también tienen mayor probabilidad de sufrir depresión. El artículo se publicó en Frontiers in Psychology.

La depresión es un trastorno de salud mental que se caracteriza por tristeza persistente, pérdida de interés en las actividades y fatiga emocional o física. Afecta el estado de ánimo, la cognición y el funcionamiento diario, lo que provoca dificultades en el trabajo, las relaciones y el autocuidado. Los síntomas pueden incluir cambios en el apetito, alteraciones del sueño, sentimientos de inutilidad y dificultad para concentrarse.

Las causas de la depresión no se comprenden completamente, pero se han identificado numerosos factores que aumentan su probabilidad. Estos incluyen la predisposición genética, los desequilibrios neuroquímicos, los eventos vitales estresantes y las afecciones médicas subyacentes. Si no se trata, la depresión puede reducir significativamente la calidad de vida y aumentar el riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas. Las opciones de tratamiento incluyen terapia (como la terapia cognitivo-conductual), medicamentos (como los antidepresivos), cambios en el estilo de vida y redes de apoyo. Sin embargo, los tratamientos actuales no son muy eficaces, ya que al menos el 30 % de los casos que reciben tratamiento de alta calidad no logran la remisión de los síntomas.

La autora del estudio, Ming Tan, y sus colegas señalan que las enfermedades crónicas y los problemas de sueño desempeñan un papel importante en la depresión. Plantearon la hipótesis de que los problemas de sueño podrían mediar la relación entre las enfermedades crónicas y la depresión, lo que significa que las enfermedades crónicas podrían provocar trastornos del sueño, lo que a su vez podría aumentar la susceptibilidad a la depresión.

Para investigar esta posibilidad, los investigadores analizaron datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), recopilados entre 2005 y 2018. La NHANES es un estudio a gran escala que realizan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) cada dos años. Emplea un complejo procedimiento de muestreo para garantizar que la muestra sea representativa de la población general de Estados Unidos.

El análisis incluyó datos de 10.710 participantes adultos, con una edad promedio de 46 años. Entre ellos, el 3 % presentaba depresión, el 32 % hipertensión, el 10 % diabetes, el 9 % cardiopatía, el 3 % había sufrido un accidente cerebrovascular y el 8 % reportó problemas para dormir.

Los investigadores utilizaron datos sobre síntomas de depresión (medidos mediante el Cuestionario de Salud del Paciente-9), antecedentes médicos y duración del sueño. También tuvieron en cuenta el género, la edad, el índice de masa corporal, la raza, el nivel de ingresos, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el nivel educativo y el estado civil de los participantes.

Los resultados mostraron que los participantes que habían sufrido un ictus tenían un 71 % más de probabilidades de padecer depresión que quienes no lo habían sufrido. De igual manera, las personas con cardiopatías tenían un 42 % más de probabilidades de padecer depresión, mientras que las personas con hipertensión tenían un 25 % más de probabilidades que quienes no padecían estas afecciones. Además, las personas con problemas de sueño tenían el doble de probabilidades de padecer depresión. Por el contrario, dormir más se asoció con una menor probabilidad de padecerla.

Los investigadores probaron un modelo estadístico para examinar si los problemas de sueño median en la relación entre las enfermedades crónicas y la depresión. Los resultados respaldaron la posibilidad de dicha mediación.

“Las enfermedades crónicas y los problemas de sueño pueden aumentar la probabilidad de depresión entre los adultos estadounidenses, y el sueño actúa como mediador entre las enfermedades crónicas y la depresión”, concluyeron los autores del estudio.

El estudio arroja luz sobre la relación entre las enfermedades crónicas, los problemas de sueño y la depresión. Sin embargo, es importante destacar que su diseño no permite extraer conclusiones causales de los resultados.

Fuente: Frontiers in Psychology

Articulo original:

Título: Sleep as a mediator between chronic diseases and depression.

Autores: Ming Tan, Haihong Zhao, Ruya Nie, Pingping Deng y Cuixiao Wang.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.