Un nuevo estudio revela que las personas con trastorno bipolar que atraviesan episodios maníacos presentan una temperatura de la piel más alta durante el día en comparación con quienes están en estado estable, en depresión o con personas sanas. Una vez que el episodio maníaco remite, la temperatura vuelve a la normalidad.
El trastorno bipolar, que afecta al 2,4 % de la población mundial, se caracteriza por cambios extremos entre depresión y manía. Hoy en día, su diagnóstico se basa principalmente en entrevistas y reportes de síntomas, lo que puede resultar subjetivo. Por eso, encontrar marcadores fisiológicos objetivos resulta clave para un mejor seguimiento clínico.
En este estudio participaron 139 adultos (104 con diagnóstico de trastorno bipolar y 35 sin el trastorno). Usaron durante 48 horas un dispositivo portátil que medía la temperatura de la piel y su actividad. Los resultados mostraron que, durante la vigilia, quienes atravesaban episodios maníacos tenían una temperatura promedio de 33,61 °C, es decir, 0,8 °C más alta que los demás grupos. Al remitir los síntomas, la temperatura descendía a niveles normales.
Este hallazgo sugiere que la temperatura cutánea puede funcionar como un indicador digital de los cambios de ánimo, especialmente de la manía. No obstante, los investigadores advierten que, por sí sola, no es suficiente para diagnosticar ni monitorear la enfermedad, pues puede variar por factores como el clima, la actividad física o el uso de medicamentos.
Las posibles explicaciones incluyen un aumento de la actividad mitocondrial —que genera más calor en el cuerpo— o alteraciones en los sistemas cerebrales que regulan la temperatura y el estado de ánimo.
Los autores destacan que la verdadera utilidad podría lograrse al combinar la temperatura con otros biomarcadores digitales (como ritmo de actividad, variabilidad del pulso o conductancia de la piel), lo que permitiría crear “firmas digitales” personalizadas para cada paciente. Con ello, en el futuro sería posible anticipar cambios de humor y ajustar tratamientos con mayor precisión, de forma similar a como hoy se usan sensores para controlar la glucosa en personas con diabetes.
Aunque aún se requieren estudios más amplios, esta investigación abre la puerta a un monitoreo más objetivo, continuo y personalizado de los trastornos del estado de ánimo, complementando el trabajo clínico y ofreciendo esperanza para mejorar la calidad de vida de millones de personas con trastorno bipolar.
Referencias:
Título: State-dependent skin temperature increase during manic episodes of bipolar disorder.
Autores: Clàudia Valenzuela-Pascual, Rocío G. Lamberti, Ariadna Mas, Roger Borràs, Gerard Anmella, Filippo Corponi, Vincenzo Oliva, Michele De Prisco, Marta Korniyenko, Marina Garriga, Meritxell González-Campos, Marc Valentí, Isabella Pacchiarotti, Antoni Benabarre, Iria Grande, Anna Bastidas, Isabel Agasi, Cristina Romero-López-Alberca, Cecilia Muñoz-Doña, Ana Catalan, Allan H. Young, Michael Berk, Eduard Vieta y Diego Hidalgo-Mazzei.
Publicado en: Journal of Affective Disorders.
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