Durante mucho tiempo se pensó que la personalidad era fija en la edad adulta: una especie de sello permanente de cómo somos. Sin embargo, cada vez más estudios cuestionan esa idea. El problema es que la mayoría de investigaciones usan herramientas que no fueron diseñadas para medir cambios rápidos, como el conocido Modelo de los Cinco Factores (Big Five), que analiza el neuroticismo, la apertura, la extroversión, la responsabilidad y la amabilidad.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Basilea, liderado por Fabian Gander (2025), propone mirar la personalidad de otra manera: no como un “rasgo estable”, sino como un estado que fluctúa. Es decir, tu forma de ser puede variar de un día a otro, según tus emociones, pensamientos y experiencias.
Por ejemplo, si hoy estás tranquilo, podrías obtener una puntuación baja en neuroticismo. Pero si ayer tuviste un mal día, tal vez habrías respondido de manera muy distinta. Esto significa que al evaluarnos con preguntas generales sobre “cómo somos normalmente”, solemos hacer un acto de fe más que una descripción exacta.
Para medir estas variaciones, el equipo creó una escala breve de 15 ítems, agrupados en los cinco grandes rasgos. Incluye pares de adjetivos como: tranquilo/nervioso, tímido/sociable, desorganizado/organizado o desinteresado/curioso. Al aplicarla en más de 1700 participantes, confirmaron que la personalidad sí cambia en plazos muy cortos.
Los resultados fueron reveladores:
- Las personas con alto neuroticismo mostraron más fluctuaciones emocionales.
- También se observaron cambios en la extroversión y la apertura, lo que sugiere mayor flexibilidad para adaptarse.
- En contraste, quienes eran muy responsables tendieron a mostrar menos variaciones, lo que confirma que la excesiva rigidez también tiene límites.
La conclusión es clara: tu personalidad no es una sentencia inamovible, sino un reflejo dinámico de tu vida diaria. Reconocer esto puede ser liberador: un mal día no te define, ni significa que estés condenado a ser siempre ansioso, tímido o inseguro.
Entender la personalidad como algo flexible abre la puerta a verla como un recurso adaptativo: lo que hoy genera frustración puede transformarse en aprendizaje y equilibrio mañana.
En otras palabras, somos más cambiantes de lo que pensamos… y eso puede ser una gran ventaja.
Referencias:
Título: Your Personality May Change Day to Day More Than You Realize
Autor: Susan Krauss Whitbourne
Publicado en: Psychology Today
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