En las últimas décadas, las empresas han probado todo tipo de diseños de oficina: espacios abiertos, filas de escritorios ordenados, áreas coloridas y lúdicas al estilo de las grandes tecnológicas. Sin embargo, ninguno ha demostrado ser la solución definitiva para un entorno laboral ideal. Tras la pandemia, muchos empleados siguen sin querer volver a la oficina, a pesar de los beneficios sociales y creativos que ofrecen las interacciones cara a cara.
En este contexto, ha ganado fuerza el diseño biofílico, que busca integrar la naturaleza en los espacios interiores. La idea parte de la “biofilia”: nuestra afinidad innata por la naturaleza, popularizada por el biólogo E.O. Wilson. Sus defensores afirman que los elementos naturales —plantas, luz suave, sonidos y aromas naturales, materiales orgánicos, formas curvas y patrones como los fractales— ayudan a reducir el estrés, mejorar la atención y estimular la creatividad.
Pero, ¿realmente funciona?
Un estudio reciente comparó tres entornos:
- Un espacio natural al aire libre (zona boscosa).
- Una sala biofílica (plantas, pared de musgo, escritorio de madera, techo de bambú, colores tierra, texturas naturales).
- Una sala de control (sencilla, sin estímulos).
Los resultados mostraron que, en términos estéticos, la naturaleza fue la más agradable, seguida por la sala biofílica y, en último lugar, la de control. Sin embargo, no hubo diferencias entre los espacios en cuanto a atención, memoria de trabajo o estado de ánimo. Lo que sí cambió fue la creatividad: las personas fueron más creativas al aire libre, mostrando mayor flexibilidad mental y pensamiento divergente.
Esto no significa que el diseño biofílico no tenga beneficios. El estudio sugiere que podrían faltar elementos clave, como luz natural, o que sus efectos sean más marcados en personas con necesidades específicas, por ejemplo, con déficit de atención o altos niveles de ansiedad.
La conclusión más clara es que la naturaleza estimula la creatividad. Salir del escritorio, caminar por un parque o sentarse bajo un árbol podría ser la chispa que necesitamos para desbloquear ideas. Aunque la ciencia todavía no tiene la fórmula definitiva para el espacio de trabajo perfecto, parece que dar un respiro a nuestra mente y conectar con la naturaleza sigue siendo una de las mejores estrategias.
Referencia:
Título: Designing for the Mind
Autor: Anjan Chatterjee
Publicado en: Psychology Today
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