Un amplio estudio realizado en Nueva Zelanda sugiere que la mayoría de los hombres no encaja en el estereotipo popular de la llamada “masculinidad tóxica”. A partir del análisis de las respuestas de más de 15,000 hombres heterosexuales de entre 18 y 99 años, los investigadores encontraron que las actitudes consideradas problemáticas no son homogéneas ni predominantes, sino que se distribuyen en distintos perfiles, la mayoría con niveles bajos o moderados de estos rasgos.
El concepto de “masculinidad tóxica” suele emplearse para describir conductas como misoginia, homofobia, agresividad o represión emocional. Sin embargo, su uso generalizado ha sido criticado por ser ambiguo y estigmatizante. Para aportar evidencia empírica, el equipo de investigación analizó ocho indicadores asociados con actitudes problemáticas, como sexismo, prejuicio sexual, narcisismo, oposición a la prevención de la violencia doméstica y preferencia por la desigualdad social.
Mediante un análisis estadístico especializado, se identificaron cinco perfiles de masculinidad. El grupo más grande, denominado “atóxico” (35%), mostró niveles muy bajos en todos los indicadores negativos. Le siguieron dos grupos “moderados”, uno más tolerante hacia las personas LGBT y otro con mayor prejuicio sexual, que en conjunto representaron más de la mitad de la muestra. Solo una minoría presentó patrones claramente problemáticos: un perfil “tóxico benevolente” (7.6%), caracterizado por actitudes paternalistas y sexismo encubierto, y un perfil “tóxico hostil” (3.2%), que concentró los niveles más altos de hostilidad, narcisismo y rechazo a la igualdad.
El estudio también encontró que factores como mayor nivel educativo, empleo y satisfacción corporal se asociaron con perfiles menos problemáticos, mientras que el perfil más hostil tendía a concentrar a hombres mayores, desempleados y con posturas más conservadoras.
En conjunto, los resultados cuestionan la idea de que la masculinidad masculina sea mayoritariamente “tóxica” y subrayan la necesidad de una visión más matizada, que reconozca la diversidad de actitudes entre los hombres y facilite diálogos más constructivos sobre género, bienestar y salud mental.
Referencias:
Título: Are Men Toxic? A Person-Centered Investigation Into the Prevalence of Different Types of Masculinity in a Large Sample of New Zealand Men.
Autores: Deborah Hill Cone, Kieren J. Lilly, Chris. G. Sibley y Danny Osborne.
Publicado en: Psychology of Men & Masculinities.
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