Un nuevo estudio científico sugiere que la forma en que las adolescentes dirigen su mirada durante situaciones sociales puede ofrecer pistas importantes sobre su riesgo futuro de desarrollar ansiedad. En particular, evitar de manera constante las señales sociales —tanto críticas como positivas— parece estar asociado con un aumento de la ansiedad a largo plazo.
La adolescencia es una etapa especialmente sensible, ya que la opinión de los demás cobra mayor importancia. Entre los 11 y 13 años, los niveles de ansiedad suelen incrementarse, sobre todo en las niñas. Por ello, los investigadores han buscado identificar señales tempranas que ayuden a predecir quiénes podrían desarrollar problemas de salud mental.
Este estudio se centró en el llamado “sesgo atencional”, es decir, en cómo las personas prestan atención visual a la información emocional de su entorno. A diferencia de investigaciones previas, que usaban imágenes estáticas en computadoras, los científicos observaron a las adolescentes en una situación social realista y estresante: dar un discurso frente a dos jueces, uno con actitudes positivas y otro con señales ambiguas o ligeramente críticas.
Para medir con precisión hacia dónde miraban las participantes, se utilizó tecnología de seguimiento ocular mediante unas gafas especiales. Las investigadoras analizaron cuánto tardaban las adolescentes en mirar a cada juez y cuánto tiempo mantenían la mirada.
Los resultados mostraron que no era la “hipersensibilidad” a la crítica lo que predecía mayor ansiedad futura, sino la evitación sostenida. Las adolescentes que miraban poco al juez crítico —y también al juez positivo— presentaron niveles más altos de ansiedad tres años después, independientemente de cómo se sentían al inicio del estudio.
Esto sugiere que evitar las señales sociales impide que las jóvenes aprendan que muchas situaciones no son tan amenazantes como parecen. Al no exponerse, no tienen oportunidad de acostumbrarse ni de reinterpretar las señales ambiguas o recibir retroalimentación positiva.
Aunque el estudio tiene limitaciones —como haber incluido solo niñas y basarse en cuestionarios de autoinforme—, sus hallazgos resaltan la importancia de la evitación como factor clave en el desarrollo de la ansiedad. Identificar estos patrones a tiempo podría ayudar a diseñar intervenciones preventivas que enseñen a los adolescentes a enfrentar, en lugar de evitar, las situaciones sociales.
En resumen, aprender a sostener la mirada y mantenerse conectado con el entorno social podría ser una habilidad sencilla pero valiosa para fortalecer la resiliencia emocional en la adolescencia.
Referencias:
Título: Predicting anxiety symptoms through gaze-directed attention: A mobile eye-tracking study of adolescents during a real-world speech task.
Autores: Emily Hutchinson, Erica Huynh, Mary Woody, Dev Chopra, Amelia Lint, Enoch Du, Kristy Benoit Allen, Cecile Ladouceur y Jennifer Silk.
Publicado en: Journal of Anxiety Disorders.
Escucha este artículo en audio a continuación:
