Un nuevo estudio publicado en Religion, Brain & Behavior revela que las creencias místicas —como pensar que el universo tiene un propósito, que existe el karma o que todo está conectado— pueden aumentar la sensación de que la vida tiene sentido, incluso sin pertenecer a una religión organizada.
La investigación distingue tres grupos: creyentes religiosos, personas “espirituales pero no religiosas” y no creyentes. A diferencia de estudios previos, los autores quisieron entender las diferencias internas entre quienes no tienen afiliación religiosa, pues muchos mantienen una vida espiritual activa.
Los resultados, obtenidos a partir de dos estudios en Estados Unidos y Reino Unido, muestran un patrón consistente:
- Las personas religiosas reportan el mayor sentido de significado.
- Las personas espirituales pero no religiosas se ubican en un nivel intermedio.
- Los no creyentes reportan el menor.
¿Por qué ocurre esto? Los datos revelan dos motores distintos del significado:
- Creencias místicas: explican por qué las personas espirituales sienten más sentido en sus vidas que los no creyentes. Estas creencias proporcionan una narrativa de orden y propósito que ofrece tranquilidad existencial.
- Conexión social: explica por qué los religiosos superan al grupo espiritual. La religión organizada ofrece comunidad, pertenencia y rituales compartidos, elementos que fortalecen la sensación de propósito.
El patrón se repitió en ambos países, incluso con sus diferentes niveles de secularización, lo que sugiere que estos efectos son robustos.
Además, no todas las creencias sobrenaturales funcionan igual. Las que proponen un universo coherente e interconectado —como karma o un plan universal— se relacionan más con el significado, mientras que otras más difusas, como la suerte, tienen poco impacto.
El estudio presenta límites: es transversal, por lo que no puede afirmar que las creencias causan el aumento del significado. También es posible que quienes ya se sienten motivados o conectados busquen explicaciones espirituales, o que una tercera variable influya en ambas dimensiones.
Aun así, la investigación aporta una visión más matizada del panorama actual: entre lo religioso y lo secular existe un espacio creciente donde la espiritualidad personal cumple funciones psicológicas importantes. Y su hallazgo central es contundente: la apertura a creencias místicas, con o sin religión, predice una vida percibida como más significativa.
Referencias:
Título: The varieties of nonreligious experience: meaning in life among believers, non-believers, and the spiritual but not religious.
Autores: William Jettinghoff, Dunigan Folk, Paniz Radjaee, Aiyana Willard, Ara Norenzayan y Steven J. Heine.
Publicado en: Religion, Brain & Behavior.
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