Un artículo reciente advierte sobre un fenómeno emergente llamado “atrofia cognitiva”, que puede surgir cuando las personas dependen en exceso de herramientas de inteligencia artificial para pensar, escribir, analizar o tomar decisiones. El detonante del texto es un caso real en el Reino Unido, donde una decisión policial basada en información incorrecta generada por inteligencia artificial provocó consecuencias graves, mostrando los riesgos de confiar ciegamente en estas tecnologías.
Según el autor, la inteligencia artificial puede aliviar cargas de trabajo, pero también fomenta la externalización del esfuerzo mental. Cuando dejamos de practicar habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad o el razonamiento, estas pueden debilitarse. La inteligencia artificial generativa produce respuestas que suenan coherentes, pero no comprende la verdad ni distingue errores, lo que aumenta el riesgo de aceptar información falsa sin cuestionarla.
Estudios recientes y testimonios sugieren que el uso excesivo de inteligencia artificial se asocia con mayor procrastinación, pérdida de memoria y menor rendimiento académico, especialmente entre estudiantes. Además, usarla de forma indebida —por ejemplo, para copiar— puede erosionar habilidades clave para la vida personal y profesional.
El artículo propone varias señales de alerta: dejar de hacer borradores propios, recurrir de inmediato a la inteligencia artificial ante cualquier tarea, perder tolerancia a la frustración y aceptar resultados sin cuestionarlos. En estos casos, la persona pasa de ser quien piensa y decide a alguien que solo valida lo que la inteligencia artificial propone.
Como solución, el autor no plantea abandonar la inteligencia artificial, sino usar una “autonomía responsable”. Sugiere dedicar tiempo previo a pensar sin ayuda tecnológica, adoptar una actitud escéptica frente a los resultados de la inteligencia artificial, reservar espacios de trabajo totalmente libres de estas herramientas y evaluar si su uso nos hace realmente más inteligentes o solo más rápidos.
La idea central es clara: la inteligencia artificial debe servir para refinar el pensamiento humano, no para reemplazarlo. Mantener activa nuestra capacidad de pensar es esencial para no cederla por completo a los algoritmos.
Referencias:
Título: Is AI hurting your ability to think? How to reclaim your brain.
Autor: Noel Carroll.
Publicado en: The Conversation.
Escucha este artículo en audio a continuación:
