El rasgo psicológico que impulsa a lograr metas difíciles

El rasgo psicológico que impulsa a lograr metas difíciles

¿Por qué algunas personas consiguen cumplir objetivos desafiantes mientras otras se quedan a medio camino, aun teniendo la misma motivación? Un nuevo estudio publicado en la revista Motivation and Emotion ofrece una posible respuesta: todo depende de la “orientación a la acción”, un rasgo psicológico que permite gestionar las emociones y pasar de la intención a la acción con eficacia.

Investigadoras de la Universidad de Tréveris, en Alemania, analizaron cómo este rasgo influye en el logro de metas personales. Su trabajo se basó en la teoría de Interacciones de Sistemas de Personalidad (ISP), que sostiene que las personas con alta orientación a la acción son mejores para regular sus estados emocionales, mantener la concentración y adaptarse ante los desafíos. En contraste, quienes presentan una orientación al estado tienden a la indecisión, la preocupación o la procrastinación cuando enfrentan presión.

El estudio incluyó a 199 participantes, principalmente jóvenes universitarios, a quienes se les pidió definir seis metas personales para cumplir en cuatro semanas y calificar su dificultad. Al final del periodo, los investigadores evaluaron qué tanto habían avanzado y midieron su nivel de orientación a la acción mediante una escala psicológica.

Los resultados mostraron un patrón claro: las metas más difíciles fueron menos alcanzadas en general, pero las personas orientadas a la acción tuvieron mucho más éxito que aquellas orientadas al estado. En cambio, cuando los objetivos eran fáciles, no hubo diferencias significativas entre ambos grupos. Esto sugiere que la clave para enfrentar grandes desafíos no está solo en la motivación o la capacidad, sino en la autorregulación emocional y la capacidad de actuar sin paralizarse ante la dificultad.

Las autoras ilustran el hallazgo con un ejemplo provocador: “¿Quién escala el Everest? Si para alguien es una meta fácil, no habrá gran diferencia. Pero si es difícil, quienes tienen orientación a la acción tienen más probabilidades de lograrlo. Lo mismo aplica para resolver un conflicto o tomar decisiones complejas”.

Aunque el estudio se basa en la autopercepción de los participantes —lo que puede introducir sesgos—, sus conclusiones aportan una visión útil: desarrollar la orientación a la acción puede ser una herramienta poderosa para alcanzar metas ambiciosas. En otras palabras, aprender a manejar las emociones y a actuar con decisión podría ser el verdadero secreto detrás de quienes hacen posible lo que muchos consideran imposible.

Referencias:

Título: Who climbs Mount Everest? Individual differences in achieving difficult goals.

Autores: Karla Waldenmeier y Nicola Baumann.

Publicado en: Motivation and Emotion.

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