Un estudio reciente publicado en Environmental Research sugiere que crecer cerca de carreteras con mucho tráfico puede aumentar el riesgo de desarrollar depresión y ansiedad en la adolescencia y la adultez temprana. Aunque el ruido del tráfico es parte habitual de la vida urbana y muchas personas creen haberse acostumbrado a él, la investigación indica que puede tener efectos persistentes en la salud mental.
Investigaciones anteriores ya habían relacionado el ruido del tráfico con problemas de sueño, mayores niveles de estrés y enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, este nuevo estudio se enfocó en una etapa menos explorada: la infancia y la adolescencia, periodos clave para el desarrollo psicológico.
El equipo de investigación, liderado por Yiyan He en la Universidad de Oulu, analizó datos de más de 114 mil personas nacidas entre 1987 y 1998 que vivían en el área metropolitana de Helsinki. Los participantes tenían entre 8 y 21 años al inicio del estudio y fueron seguidos hasta 2016 para identificar diagnósticos de depresión o ansiedad atendidos en servicios médicos especializados.
Los investigadores estimaron la exposición al ruido del tráfico en los hogares de los participantes, considerando mudanzas y prestando especial atención al ruido nocturno, cuando el cuerpo es más sensible al sonido. También tomaron en cuenta otros factores que influyen en la salud mental, como antecedentes familiares, condiciones del vecindario, contaminación del aire y acceso a áreas verdes.
Durante el seguimiento, alrededor de uno de cada diez participantes fue diagnosticado con depresión o ansiedad. Los resultados mostraron que, por cada aumento de 10 decibelios en el ruido del tráfico, el riesgo de depresión aumentó aproximadamente un 5 % y el de ansiedad un 4 %. El riesgo comenzó a incrementarse a partir de niveles cercanos a los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud para zonas residenciales.
El estudio también encontró que la relación entre el ruido y la ansiedad fue más fuerte en los hombres y en personas sin antecedentes familiares de trastornos mentales, lo que sugiere que los factores ambientales pueden tener un peso importante por sí solos.
Aunque el estudio no demuestra una relación causal directa, los autores señalan que las alteraciones del sueño y el aumento del estrés podrían explicar en parte esta asociación, y destacan la relevancia del ruido del tráfico como un posible problema de salud pública. viviendas.
Referencias:
Título: Residential exposure to traffic noise and incidence of depression and anxiety from childhood through adulthood: a Finnish register study.
Autores: Yiyan He, Marius Lahti-Pulkkinen, Johanna Metsälä, Jaana I. Halonen, Jouko Miettunen, Jules Kerckhoffs, Marko Kantomaa, Eero Kajantie, Sylvain Sebert y Anna Pulakka.
Publicado en: Environmental Research
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