Un nuevo estudio publicado en el International Journal of Geriatric Psychiatry encontró que los adultos mayores que asisten a servicios religiosos tienden a gozar de una mejor salud mental que quienes no lo hacen. Esta relación se explica, en parte, por un mayor bienestar psicológico, que ayuda a reducir síntomas de ansiedad y depresión con el paso del tiempo.
El interés por este tema surge porque los trastornos mentales, especialmente la depresión y la ansiedad, son frecuentes entre las personas mayores de 60 años y representan un importante desafío para la salud pública. Investigaciones anteriores ya habían observado que la participación religiosa se asocia con menos depresión, pero no estaba claro por qué ocurría esto.
Tradicionalmente, se pensaba que el beneficio provenía sobre todo del apoyo social y del sentido de pertenencia que ofrecen las comunidades religiosas. Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que también influyen factores internos. El investigador Zhiya Hua propuso que la asistencia religiosa fortalece el bienestar psicológico, entendido como tener un propósito en la vida, aceptarse a uno mismo y sentir control sobre el entorno.
Para analizarlo, se utilizaron datos de más de 2,700 adultos mayores en Estados Unidos, seguidos durante siete años. Cada año se evaluó si asistían a servicios religiosos, su nivel de bienestar psicológico y la presencia de síntomas de ansiedad y depresión. El análisis mostró que quienes asistían a servicios religiosos tendían a desarrollar un mayor sentido de propósito y autoaceptación, lo cual se relacionaba con menos problemas de salud mental.
El hallazgo clave fue que el bienestar psicológico explicó cerca del 27 % del efecto positivo de la asistencia religiosa sobre la salud mental. El resto del beneficio probablemente se deba a otros factores, como el apoyo social o el consuelo espiritual. Incluso durante la pandemia de COVID-19, cuando la asistencia religiosa cayó de forma notable y los problemas de salud mental aumentaron, la relación general se mantuvo.
El estudio reconoce limitaciones, como el abandono de participantes con peor salud y una medición sencilla de la religiosidad. Aun así, los resultados sugieren que la participación religiosa puede ser un recurso valioso para un envejecimiento más saludable. Para cuidadores y profesionales de la salud, facilitar que los adultos mayores participen en actividades religiosas —si así lo desean— podría contribuir positivamente a su bienestar emocional.
Referencias:
Título: Religious Attendance, Psychological Well‐Being, and Mental Health Issues Among Older Adults: A Seven‐Year Longitudinal Study in the United States.
Autor: Zhiya Hua
Publicado en: International Journal of Geriatric Psychiatry.
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