Un estudio reciente sugiere que desarrollar la fuerza muscular podría ayudar a prevenir la depresión, especialmente en las mujeres. Investigadores del University College London analizaron datos de más de 340 000 adultos del Biobanco del Reino Unido para comprender qué aspectos del ejercicio influyen realmente en la salud mental.
Los científicos compararon dos factores: la aptitud cardiorrespiratoria (relacionada con ejercicios aeróbicos como correr o nadar) y la fuerza muscular. Para determinar si existía una relación de causa y efecto, utilizaron una técnica genética llamada aleatorización mendeliana, que permite estudiar cómo ciertas características físicas influyen en la salud sin que los hábitos de vida distorsionen los resultados.
Los hallazgos fueron claros: no se encontró evidencia de que la capacidad aeróbica reduzca el riesgo de depresión. En cambio, una mayor fuerza muscular —medida mediante la fuerza de agarre de la mano— se asoció con una menor probabilidad de padecer depresión y varios de sus síntomas. Por ejemplo, un aumento modesto en la fuerza se relacionó con un 14 % menos de riesgo de depresión, así como con menos probabilidades de experimentar pérdida de placer, cambios en el apetito, fatiga y problemas de concentración.
Al analizar los resultados por sexo, los investigadores observaron que los efectos protectores de la fuerza muscular eran más fuertes en las mujeres que en los hombres, especialmente en síntomas como el estado de ánimo depresivo y la falta de interés en actividades que antes resultaban agradables.
Los expertos creen que la fuerza muscular podría influir en la depresión por varias razones. Una mayor fuerza permite mantener la independencia y realizar las actividades diarias con mayor facilidad, lo que mejora el bienestar emocional. Además, durante el ejercicio de fuerza, los músculos liberan proteínas que podrían tener efectos positivos en el cerebro y el estado de ánimo.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores señalan que el estudio tiene limitaciones, ya que se realizó principalmente con personas europeas y utilizó la fuerza de la mano como indicador general de la fuerza corporal. Aun así, los datos sugieren que el entrenamiento de fuerza podría convertirse en una herramienta importante para prevenir y tratar la depresión en el futuro.
Referencias:
Título: Cardiorespiratory fitness, grip strength and depression symptoms: A Mendelian Randomization study.
Autores: John Vincent, Snehal M. Pinto Pereira, Jane Maddock, Dylan M. Williams, Mark Hamer, Jonathan P. Roiser y Amy E. Taylor.
Publicado en: Journal of Affective Disorders.
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