Un estudio reciente en psicología sugiere que cambiar la forma en que pensamos sobre las primeras impresiones puede ayudar a reducir la ansiedad social. La investigación encontró que, para muchas personas, creer que los demás forman opiniones relativamente estables —y no las están reevaluando constantemente— puede hacer que las interacciones sociales resulten menos agotadoras y estresantes.
La ansiedad social afecta entre el 5 % y el 15 % de la población y puede provocar incomodidad intensa o evitación de situaciones sociales. Esto se relaciona con la tendencia a sobreanalizar las reacciones de los demás y a interpretarlas de forma negativa, lo que aumenta la preocupación y el cansancio mental durante las interacciones.
El estudio exploró el papel de las “mentalidades”, es decir, creencias básicas sobre la naturaleza humana. Una mentalidad de crecimiento sostiene que los rasgos pueden cambiar con el tiempo, mientras que una mentalidad fija considera que son más estables. Los investigadores analizaron si adoptar la idea de que las impresiones que otros forman de nosotros son relativamente duraderas podía aliviar la carga mental de quienes padecen ansiedad social.
En una serie de cuatro estudios con adultos y estudiantes universitarios, se observó que las personas con ansiedad social se sentían menos agotadas en sus interacciones cuando creían que las impresiones son estables. En experimentos donde se pidió a los participantes presentarse por escrito o hablar frente a una cámara, aquellos con ansiedad social obtuvieron mejores evaluaciones cuando adoptaron esta mentalidad fija, mostrando mayor seguridad, claridad y contacto visual.
Además, en un seguimiento en la vida cotidiana, los participantes con ansiedad social que asumieron que las impresiones no cambian fácilmente reportaron conversaciones más positivas, satisfactorias y menos estresantes. En cambio, quienes mantuvieron una mentalidad de crecimiento sobre las impresiones tendieron a experimentar más presión social.
Los resultados sugieren que, en contextos sociales, pensar que los demás no están juzgándonos continuamente puede reducir la rumiación y el sobreanálisis, permitiendo comportarse con mayor naturalidad. Sin embargo, los investigadores señalan que los estudios se realizaron principalmente con población general y no con pacientes clínicos, por lo que se necesitan más investigaciones para comprobar los efectos a largo plazo y en personas con ansiedad social diagnosticada.
En conjunto, el estudio propone una herramienta sencilla: asumir que la impresión que damos no cambia a cada momento podría ayudar a las personas con ansiedad social a sentirse más tranquilas y a desenvolverse mejor en sus relaciones diarias.
Referencias:
Título: The Soothing Effect of a Stable World: Social Behavior of Individuals Varying on Social Anxiety Under Fixed and Growth Mindsets About Impression Formation.
Autor: Liad Uziel.
Publicado en: Personality and Social Psychology Bulletin.
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