Los adultos mayores reflexionan menos sobre sus rasgos de personalidad que los adultos más jóvenes, y las personas con menor estabilidad emocional o extroversión tienden a reflexionar más sobre estos rasgos, según nuevos hallazgos publicados en Self & Identity.
La autorreflexión ayuda a las personas a comprender sus pensamientos, sentimientos y comportamientos, y desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad. Si bien los rasgos de personalidad evolucionan a lo largo de la vida, este desarrollo se ralentiza con la edad. Una razón propuesta es que los adultos mayores pueden reflexionar con menos frecuencia sobre sus comportamientos y rasgos.
Investigaciones previas han examinado las autorreflexiones generales, como las reflexiones filosóficas o la cavilación repetitiva, pero rara vez se han centrado en reflexiones específicas de rasgos, como compararse con los demás o con el yo del pasado. Estas reflexiones específicas podrían explicar mejor cómo cambia la personalidad con el tiempo, en particular en el caso de rasgos estrechamente vinculados a la salud mental, como la extroversión y la estabilidad emocional.
Basándose en grandes muestras de vida tanto de Alemania como de los EE. UU., Gabriela Küchler y sus colegas buscaron aclarar cómo las personas de diferentes edades y personalidades reflexionan sobre rasgos como la extroversión y la estabilidad emocional, y cómo este comportamiento podría apoyar o inhibir el desarrollo de la personalidad a lo largo del tiempo.
Los investigadores reclutaron una muestra diversa de 615 adultos de Alemania (n = 313) y Estados Unidos (n = 304), de entre 18 y 84 años. Los participantes fueron reclutados a través de Clickworker, una plataforma de crowdsourcing en línea, y debían dominar el inglés o el alemán, tener acceso a una computadora y ser mayores de 18 años. La muestra final se distribuyó de forma equilibrada en cinco grupos de edad y género, con cuotas que garantizaron la heterogeneidad demográfica.
Las autorreflexiones generales se evaluaron mediante una escala validada que distinguía entre reflexiones exploratorias (introspección filosófica reflexiva) y reflexiones reflexivas (pensamiento negativo y repetitivo). Las autorreflexiones específicas por rasgo se centraron en la frecuencia con la que los participantes se comparaban con los demás o con su yo pasado en relación con dos rasgos de personalidad: la extroversión y la estabilidad emocional. Estas comparaciones se midieron mediante ítems específicos diseñados para capturar la autoevaluación social y temporal. Para evaluar la personalidad, los participantes completaron el Inventario de los Cinco Grandes-2, que midió los niveles de apertura mental, estabilidad emocional y extroversión.
Los investigadores descubrieron que las personas con mayor apertura mental reportaron mayor participación en la autorreflexión exploratoria, lo que sugiere que la curiosidad y el deseo de autocomprensión impulsan esta forma de introspección. Por otro lado, quienes presentaban mayor estabilidad emocional (es decir, quienes experimentaban menos ansiedad e inestabilidad emocional) reportaron niveles más bajos de reflexión reflexiva, lo que indica que eran menos propensos a obsesionarse con experiencias negativas.
En cuanto a las reflexiones sobre rasgos específicos, las personas con menor estabilidad emocional o extroversión eran más propensas a compararse con otros o con su yo pasado en estos mismos rasgos. Curiosamente, la extroversión se vinculó principalmente con comparaciones sociales, mientras que la estabilidad emocional se vinculó tanto con comparaciones sociales como con comparaciones temporales pasadas.
La edad también influyó significativamente en la autorreflexión. Los adultos mayores, en general, eran menos propensos a realizar reflexiones tanto reflexivas como sobre rasgos específicos, patrones que se mantuvieron incluso después de considerar sus niveles de rasgos de personalidad. Sin embargo, el debilitamiento previsto del vínculo entre los rasgos de personalidad y la autorreflexión con la edad no se mantuvo.
De hecho, en algunos casos, las asociaciones se intensificaron en los adultos mayores. Por ejemplo, los adultos mayores más extrovertidos eran mucho menos propensos a compararse con su yo pasado que sus pares menos extrovertidos. De igual manera, los adultos mayores emocionalmente estables eran especialmente poco propensos a compararse con los demás. Estos hallazgos sugieren que, si bien los adultos más jóvenes pueden ser más autorreflexivos en general, las conductas reflexivas de los adultos mayores están más estrechamente vinculadas a sus rasgos de personalidad.
Este estudio sólo examinó las reflexiones relacionadas con dos rasgos (extroversión y estabilidad emocional), por lo que los hallazgos podrían no generalizarse a otros rasgos de personalidad.
Fuente: Self & Identity
Articulo original:
Título: Self-reflections across the adult lifespan: associations with personality traits in a binational sample.
Autores: Gabriela Küchler, Kira S. A. Borgdorf, Corina Aguilar-Raab y Cornelia Wrzus.
